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domingo, 10 de agosto de 2008

He plantado un webo


Me regalaron un huevo con semillas y lo planté.
Después de cuatro meses regándolo no ha crecido nada, sólo le salió moho.
Así que lo tiré a la basura, cosa que me fastidia hacer por ser un regalo.
Puede que la culpa fuese de que planté menos semillas que las que venían en la bolsita, porque el resto las perdí.

Este es solo un ejemplo más de mi fracaso en cuidar seres vivos.
Aclaro que jamás ha sido mi intención hacer ningún daño a cualquier animal, pero la mala suerte persigue desde siempre a todas mis mascotas o plantas.

Todo comenzó cuando con tres años regué todos los geranios de mi madre con Fairy, cómo era verde...para que crecieran más, pero claro está murieron.

Después me compraron unos pollitos pintados de colores, los cuales vivieron unos cuantos días en una caja de cartón alojada en la terraza, hasta que se escaparon y se tiraron desde el segundo piso.

Hubo una tortuga, en cuya pecera puse una islita de la que le encantaba tirarse, demasiado alta por lo visto, porque se le reblandeció el caparazón y también murió.

Al patito le tenía mucho cariño y quise cuidarlo bien, pero una noche saltó intentando escapar de su caja de cartón y a la mañana siguiente, me encontré que se había quedado enganchado con el cuello en el borde ahorcándose.

Tuve también un jerbo, que es un roedor con apariencia entre hamster y ardilla, con él si que fue mi culpa. Era encargada de alimentarlo pero se me olvidó, durante bastante tiempo por lo visto, hasta que un día extrañada de no oírle girar en su rueda, descubrí que hacía días que había estirado la pata.

En Amsterdam, se nos cayó cierta sustancia ilegal al canal y hubo un "pato chocolatero", que a punto estuvo de comerselo. Afortunadamente distinguió que no era bueno para él y lo escupió.

Con esos antecedentes, sólo he vuelto a tener dos gatas, que se escaparon solas, juro que no las hice nada y ahora a mi chucha.
Al ser animales más desarrollados tienen más posibilidades de subsistir, ya que me piden ellos la comida y a la perruna también la cuida el resto de mi familia, no es sólo responsabilidad mía.