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martes, 12 de agosto de 2014

Alemania 1945, Richard Bessel

1945 fue, qué duda cabe, un año catastrófico para Alemania. La furia destructiva desatada por el país se tornó definitivamente en su contra, cebándose implacable en su ya lacerada carne. Con la patria en ruinas y a merced de unos ocupantes dispuestos a cobrarse revancha, muchos alemanes creyeron llegada la ocasión del borrón y cuenta nueva. Significativamente, circularon por doquier expresiones como “Hay que volver a Goethe”, “Yo no sabía” y “Hora cero”, ésta última un trasunto del sentir mayoritario de la población; la “Hora cero”, es decir, la denominación de un momento concebido como punto de inflexión en la historia de Alemania, con un sustrato material que remitía tanto al desmoronamiento del régimen nazi como a la magnitud de la derrota, tan absoluta y manifiesta que no daba pábulo a una nueva leyenda de la “puñalada por la espalda”. (No habría esta vez un Hindenburg o un Ludendorff que pudiesen eludir su responsabilidad en el fracaso militar, endosándoselo a presuntos enemigos internos.) Pero también escondía, dicha expresión, una faceta simbólica al tiempo que moral, relativa al anhelo de establecer un cierre y un distanciamiento con respecto al pasado inmediato, sórdido y demasiado cargado de complicidades. En otras palabras, escondía un afán de hacer tabla rasa, disociándose de las calamidades provocadas por un Tercer Reich que no mucho antes había disfrutado del consenso y la aprobación generalizada de los alemanes. El término “Hora cero”, por entonces corriente y vigente mucho tiempo después, habla del choque integral sufrido por un país devastado y de la consiguiente necesidad de resurgir, de empezar de nuevo; pero habla también de la mala conciencia de una sociedad. Lee más: hislibris

jueves, 3 de julio de 2014

Noviembre de 1918, Alfred Döblin


Noviembre de 1918 es una monumental novela de uno de los más grandes escritores en lengua alemana del pasado siglo. Alfred Döblin, bien conocido en España por haber sido editadas la mayoría de sus novelas, entre ellas su obra maestra, Berlin Alexanderplatz(Cátedra, 2002), nació en la actual Szczecin, Polonia, en 1878. Lee más elpaís

lunes, 30 de junio de 2014

Historia de los judíos de Hungría


La Comunidad judía tiene una larga historia en Hungría. A comienzos del siglo XX los judíos constituían el 5% de la población total húgara, mientras que constituían el 23% de la población de la capital del país, Budapest. La comunidad sufrió grandes calamidades durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, con más de 600.000 judíos asesinados durante el denominado Holocausto y la ocupación alemana del país, que contó con la asistencia de los nazis húngaros. Lee más


La noche de los cuchillos largos u Operación Colibrí


La Noche de los cuchillos largos (en alemán: Nacht der langen Messer) u Operación Colibrí fue una purga que tuvo lugar en Alemaniaentre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, cuando el régimen nazi llevó a cabo una serie de asesinatos políticos. Se puede incluir dentro del marco de actos que realizó el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán para apoderarse de todas las estructuras del Estado alemán. Lee más wikipedia


sábado, 28 de junio de 2014

La primera gran guerra


Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, es considerada de muchas formas: como la primera gran catástrofe del siglo XX y el final del mundo tal como se lo conocía hasta entonces. Los millones de muertos entre 1914 y 1918 marcaron de hecho el fin de una época, y el detonante se produjo el 28 de junio de hace 100 años, con el asesinato del archiduque Francisco Fernando (Franz Ferdinand), heredero del trono del Imperio Austrohúngaro. Lee más


lunes, 23 de junio de 2014

Movimientos sociales que cambiaron la historia

1. Las sufragistas rodean la Casa Blanca (Estados Unidos, 20 de junio de 1917)
Durante las últimas décadas del siglo XIX, algunas activistas norteamericanas habían comenzado a organizarse para reclamar el derecho de las mujeres a votar en elecciones democráticas.
Desde el 10 de enero de 1917, las sufragistas decidieron concentrarse diariamente frente a la Casa Blanca. Sus protestas no tuvieron apenas repercusión durante los primeros meses, pero el 20 de Junio de 1917 estalló el escándalo. Durante la visita de una delegación rusa a la Casa Blanca, las sufragistas exhibieron una pancarta que decía: “Nosotras, las mujeres de EE UU podemos afirmar que EE UU no es una democracia. A las 20 millones de mujeres que vivimos aquí se nos niega el derecho al voto”. Más de 200 activistas fueron detenidas. Lee más

viernes, 20 de junio de 2014

Los irlandeses: los esclavos olvidados de Norteamérica

Cuando hablamos de esclavos y de América, la primeras imágenes que nos vienen a la cabeza son las enormes plantaciones de algodón donde los esclavos traídos de África trabajan de sol a sol. Pero hubo otros esclavos, en este caso blancos y casi olvidados por la historia, que sufrieron las mismas penalidades…los irlandesesFuente: Historias de la historia

lunes, 12 de mayo de 2014

Crucifixiones en Siria, Yemen y Japón


¿Por qué un castigo utilizado en la antigua Roma ahora se ha convertido en una nueva característica de la guerra civil en ese país?

Los muertos en las fotografías tenían los ojos vendados y sus brazos extendidos estaban atados a tablas de madera con una cuerda de color verde.
Una bandera envuelta alrededor de uno de los cadáveres ensangrentados decía: "Este hombre se enfrentó a los musulmanes y detonó un artefacto explosivo aquí".
Las fotos muestran a un puñado de personas -entre ellos menores de edad- viendo de cerca la escena mientras que otros civiles sencillamente siguen con sus actividades normales en la norteña ciudad de Raqqa, sin inmutarse por las personas crucificadas a pocos metros de distancia.
Los cadáveres permanecieron en exhibición en el centro de una rotonda durante dos días, según indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Reino Unido. Un grupo yihadista, el Estado Islámico en Irak y el Levante (ISIS), se cree que ha sido el responsable de estas ejecuciones.
Al igual que en un caso similar en Raqqa el pasado mes de marzo, se cree que los hombres fueron ejecutados primero antes de ser crucificados y posteriormente mostrados en público.

ISIS prohibió los cigarrillos y la música en Raqqa, y ordenó a las tiendas cerrar durante las horas de oración.

Crucifixiones en Yemen

Amnistía Internacional también ha documentado un caso de crucifixión en Yemen en 2012, cuando un grupo islamista encontró a un joven de 28 años culpable de colocar dispositivos electrónicos en vehículos con el fin de permitir que aviones no tripulados estadounidenses rastrearan y mataran a sus ocupantes. El hombre también fue ejecutado primero y colgado en una cruz después.

Estos grupos tienden a ser muy duros y despiadados. Esa es la razón por la cual creemos que son extremadamente antiislámicos y muy lejos del espíritu del Islam"
Usama Hasan, Fundación Quilliam
Usama Hasan, erudito islámico e investigador de alto nivel de la Fundación Quilliam de Estudios Islámicos de Londres, dice que esta forma de castigo se debe a una muy literal o fundamentalista lectura del Corán.
El versículo 33 del capítulo cinco del libro de Surah dice: "De hecho, la pena para aquellos que hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se esfuerzan en la tierra (para causar) la corrupción deben ser muertos o crucificados o que sus manos y pies sean cortados de lados opuestos o que sean desterrados. Para ellos es una desgracia en este mundo. Para ellos es un gran castigo en la otra vida".
Pero Hasan dice que este pasaje no debe leerse de manera aislada. Para ello cita el siguiente verso que dice: "A excepción de los que regresan (arrepentidos) antes de que sean aprehendidos. Sabes que Alá es indulgente, misericordioso".
Los versículos del Corán que suenan muy duros siempre van seguidos de la opción de arrepentimiento y un "recordatorio de que Dios es en última instancia, indulgente y misericordioso", indica Hasan.
"Estos grupos tienden a ser muy duros y despiadados. Esa es la razón por la cual creemos que son extremadamente antiislámicos y muy lejos del espíritu del Islam".

En el Corán y la Biblia

Para Hasan la crucifixión no tiene cabida en el mundo moderno y afirma que lo que ocurrió en Raqqa fue pensado como una advertencia a cualquiera que cuestiona la autoridad de ISIS.
Aunque la crucifixión es mencionada en el Corán, desempeña un papel más importante en la Biblia. Mientras que el Islam reconoce a Jesús como un profeta, no cree que fue crucificado, tal como indican los cristianos.
La crucifixión se convertió en una forma establecida de ejecución en el Imperio Romano mucho antes del nacimiento de Jesús.
"El ejemplo famoso es Espartaco", dice la profesora Mary Beard en referencia al esclavo romano y gladiador que murió el año 71 antes de Cristo tras liderar una revuelta de esclavos.
"Cuando Craso acaba con la rebelión de los esclavos se alinea la Vía Apia con crucifixiones", dice la profesora. Se estima que 6.000 de los seguidores de Espartaco fueron asesinados de esta manera.
"En la Roma republicana era una forma degradante de castigo", dice el profesor Barba, historiador clásico de la Universidad de Cambridge.
"Si usted es ciudadano romano no puede ser crucificado. San Pedro sí lo fue. En el martirio de Pedro y Pablo la diferencia es que Pablo es ciudadano romano y Pedro no".
Se cree que Pablo fue decapitado, una muerte más rápida y por lo tanto preferible.
Aunque hay referencias a crucifixiones cientos de años antes de los romanos, estas se refieren a otras formas de empalamiento: casos donde los delincuentes eran clavados de los árboles y otros sitios para dejarlos morir.

Castigo en Japón

Se dice que San Pedro pidió ser crucificado de cabeza porque se sentía indigno de morir del mismo modo que Jesús; también habría quedado inconsciente antes en esta posición.
La palabra latina "crux", que generalmente se traduce como "cruz", originalmente tenía un significado menos específico, en referencia a cualquier objeto en el que eran empaladas o ahorcadas las víctimas.
El emperador romano Constantino, de fe cristiana, prohibió la crucifixión en el siglo IV. Más de 1.000 años después, sin embargo, volvió a emerger como una manera de matar a los cristianos en Japón.
En 1597, 26 cristianos fueron crucificados en Nagasaki y en el siglo siguiente, cientos más fueron ejecutados de la misma forma.
"La razón por la que crucifican es no solo para matar a alguien, sino para humillar y advertir a otras personas", dice Timon Screech, profesor de la historia de Japón de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres.
"Hay descripciones donde el verdugo les deja colgados durante un par de horas o hasta el anochecer y luego los mata con una espada", dice.
El castigo comenzó a ser utilizado en contra de los no cristianos también. En 1651, unas 150 personas fueron crucificadas después de las revueltas contra el shogunato.
También hubo episodios en que los soldados japoneses crucificaron a personas durante la Segunda Guerra Mundial. El caso mejor documentado es el de tres prisioneros de guerra australianos que trabajaban en el ferrocarril entre Tailandia y Birmania y que fueron condenados a muerte por matar ganado. Atados a un árbol, sólo uno de ellos sobrevivió: Herbert James "Ringer" Edwards, quien se convirtió en la inspiración para el personaje de Joe Harman en la novela de Nevil Shute, "A Town Like Alice".
Hoy en día, un castigo denominado "crucifixión" todavía puede ser impuesto por tribunales de Arabia Saudita.
"Las crucifixiones tienen lugar después de la decapitación", dice Amnistía Internacional, que hace campaña contra todas las formas en que se aplica la pena de muerte.
"El cuerpo una vez decapitado es cosido de nuevo y se cuelga de un poste en público para servir como elemento de disuasión".
El palo es a veces, pero no siempre, en forma de una cruz.

jueves, 1 de mayo de 2014

1 de mayo, la historia

Los Mártires de Chicago

"La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad."

Corría el año de 1877 y las huelgas de los ferroviarios, las reuniones y las grandes movilizaciones en Estados Unidos eran reprimidas a balazos, golpes y prisión. Estas mismas tácticas represivas y la necesidad imperiosa por la defensa y la asociación para buscar mejoras en las condiciones de trabajo que en ese tiempo eran de semiesclavitud dieron pie a la gestación de un movimiento de resistencia y lucha de trabajadores que algunos años mas tarde daría sus frutos.

En 1880 quedó conformada la federación de organizaciones de sindicatos y trade unions (Federation of Organized Trades and Labor Unions), y en 1884 se aprobó una resolución para establecer a partir del primero de mayo de 1886, mediante la Huelga General en todo EEUU, las ocho horas de trabajo. Esto despertó un interés y un apoyo generalizado, ya que por aquella época el horario de trabajo obligatorio era de 10, 12 o 14 horas diarias normalmente. De estas jornadas tampoco estaban excluidos l@s miles de niñ@s, ni por supuesto las mujeres a quienes se les pagaban salarios inferiores, sin mencionar que de por sí los salarios eran muy bajos y las condiciones de trabajo insalubres. La efervescencia fué tal en todo EEUU que los sindicatos y las trades unions aumentaban geométricamente. Por ejemplo, el número de miembros de los Caballeros del Trabajo subió de 100.000 en el verano de 1885 a 700.000 al año siguiente.

En 1885 volaba de mano en mano entre los trabajadores de EEUU una octavilla que decía:

"¡Un día de rebelión, no de descanso! (...) Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana". La víspera del Primero de Mayo, el periódico anarquista Arbeiter Zeitung, dirigido por August Spies, publicó los siguientes comentarios que muestran el tono de confrontación que imperaba: "¡Adelante con valor! El Conflicto ha comenzado. Un ejército de trabajadores asalariados está desocupado. El capitalismo esconde sus garras de tigre detrás de las murallas del orden. Obreros, que vuestra consigna sea: ¡No al compromiso! ¡Cobardes a la retaguardia! ¡Hombres al frente!"

El 1º de Mayo de 1886 la paralización de los centros de trabajo se generalizó. La huelga paralizó cerca de 12.000 fábricas a través de los EEUU. En Detroit, 11.000 trabajadores marcharon en un desfile de ocho horas. En Nueva York, una marcha con antorchas de 25.000 obreros pasó como torrente de Broadway a Union Square; 40.000 hicieron huelga. En Cincinnati un batallón obrero con 400 rifles Springfield encabezó el desfile. En Louisville, Kentucky, más de 6000 trabajadores, negros y blancos, marcharon por el Parque Nacional violando deliberadamente el edicto que prohibía la entrada de gente de color. En Chicago que era el baluarte de la huelga, paró casi completamente la ciudad. 30.000 obreros hicieron huelga, aunque empresas como en la fábrica de materiales de Mc Cormick y alguna otra se dieron a la tarea de contratar esquiroles. El día 2 se realizó un mitin de los obreros despedidos de Mc Cormick para protestar por los 1.200 despidos y los brutales atropellos policiales. Mientras Spies dirigía su discurso a un grupo de 6000 a 7000 trabajadores, unos cuantos centenares fueron a recriminar su actitud a los esquiroles que en ese momento salían de la planta. Rápidamente llegó la policía, cuya acción dejó seis muertos y gran cantidad de heridos. La indignación ganó los corazones de los trabajadores movilizados. Spies corrió a las oficinas del Arbeiter Zeitung y publicó allí un manifiesto que fué distribuido en todas las reuniones obreras: "(...) Si se fusila a los trabajadores responderemos de tal manera que nuestros amos lo recuerdarán por mucho tiempo (...)".


Disturbios obreros de Mc Cormick
Disturbios durante la concentración frente a Mc Cormick

El 3 de mayo, el crecimiento de la huelga era "alarmante". En el movimiento participaban más de 340.000 trabajadores por todo el país, 190.000 de ellos en huelga. Solo en Chicago, 80.000 hacían huelga. En este momento candente, el Arbeiter Zeitung hizo un llamamiento a la lucha armada, como siempre lo había hecho, salvo que ahora tenía un claro tono de urgencia:

"La sangre se ha vertido. Ocurrió lo que tenía que ocurrir. La milicia no ha estado entrenándose en vano. A lo largo de la historia el origen de la propiedad privada ha sido la violencia. La guerra de clases ha llegado.... En la pobre choza, mujeres y niños cubiertos de retazos lloran por marido y padre. En el palacio hacen brindis, con copas llenas de vino costoso, por la felicidad de los bandidos sangrientos del orden público. Séquense las lágrimas, pobres y condenados: anímense esclavos y tumben el sistema de latrocinio."

En las salas de reunión de los proletarios rugían intensos debates; "el tigre capitalista" efectivamente había atacado y miles debatían cómo responder. Importantes facciones querían una insurrección. Se convocó una reunión popular en la plaza Haymarket para la noche del 4 de mayo. Preocupados por la posibilidad de una emboscada, los organizadores escogieron un lugar abierto y grande con muchas rutas de escape. Después de una reñida disputa retiran su llamamiento a un mitin armado y en su lugar convocan un mitin con el mayor número de asistentes posible. El 4 de mayo, todo Chicago está en huelga.


Cartel del mitin en Haymarket.
Grandes oradores harán presencia para denunciar las últimas atrocidades cometidas
por la policia, los disparos a nuestros compañeros de clase ayer por la tarde.
¡Trabajadores armaros y haced fuerte presencia!

Por la mañana la policía atacó una columna de 3000 huelguistas. Por toda la ciudad se formaron grupos de trabajadores. Al atardecer, Haymarket era una de las muchas reuniones de protesta, con 3000 participantes. Los discursos siguieron, uno tras otro, desde la parte de atrás de un vagón. Al comenzar a llover, la reunión se disolvió.


Fotos e imagenes de Haymarket.
Imagen de Haymarket momentos antes de la explosión


De repente, cuando solamente quedaban 200 asistentes, un destacamento de 180 policías fuertemente armados se presentó y un oficial ordenó dispersarse, a pesar de tratarse de un mitin legal y pacífico. Cuando el capitán de policía se volvió para dar las órdenes a sus hombres, una bomba estalló en sus filas. La policía transformó a Haymarket en una zona de fuego indiscriminado, descargando salva tras salva contra la multitud, matando a varios e hiriendo a 200. En el barrio reinaba el terror; las farmacias estaban apiñadas de heridos. Siete agentes murieron, la mayoría a causa de balas de armas de la policía.


Estallido de la bomba en Haymarket.
Tras el estallido la policia cargó contra los manifestantes

La clase dominante usó este incidente como pretexto para desatar su planeada ofensiva en las calles, en los tribunales y en la prensa. Comenzó una caza de brujas en contra, principalmente, de los anarquistas. Se clausuraron los periódicos, se allanaron las casas y locales obreros y los mítines fueron prohibidos a lo largo y ancho de todo el pais. Los medios de comunicación se abalanzaron contra todo lo que tuviera signo de revolucionario o subversivo y a los mil vientos lanzaban proclamas a la horca y al patíbulo.

El 5 de mayo en Milwaukee, la milicia del Estado respondió con una masacre sangrienta en un mitin de trabajadores; acribillaron a ocho trabajadores polacos y un alemán por violar la ley marcial. En Chicago, se llenaron las cárceles de miles de revolucionarios y huelguistas. Arrestaron a todo el equipo de imprenta del Arbeiter Zeitung y la policía detuvo a 8 anarquistas: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies. Todos eran miembros de laIWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador), asociación de corte -de lo que años después se denominaría como- anarcosindicalista.


Los Mártires de Chicago - (De izquierda a derecha) George Engel,   Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert   Parsons, Oscar Neebey August Spies.

El juicio fue totalmente manipulado, en todos los sentidos, siendo mas bien un linchamiento. Se les acusaba de complicidad de asesinato aunque nunca se les pudo probar ninguna participación o relación con el incidente de la bomba ya que la mayoría no estuvo presente y uno de los dos que estuvieron presentes era el orador en el momento que la bomba fue lanzada.

No se siguió el procedimiento normal para la elección del jurado, que acabó siendo formado por hombres de negocios y un pariente de uno de los policías muertos, y en su lugar se nombró un alguacil especial quien se jactó: "estoy manejando este proceso y sé qué debo hacer. Estos tipos van a colgar de una horca con plena seguridad". Tuvieron lugar una infinidad de manipulaciones, amenazas y sobornos para que se dieran testimonios ridículos sobre conspiraciones. El asunto era simple y estaba todo muy claro; el mismo fiscal Grinnel lo dijo: "La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad". Todos fueron encontrados culpables y sentenciados a muerte, a excepción de Oscar Neebe, condenado a 15 años de prisión.


Fotos del juicio a los mártires de Chicago.
Sala del juicio durante la declaración de Parsons

La cuestión de quién arrojó la bomba se ha debatido pero jamás se ha resuelto. Parece que fue un tal Rudolf Schnaubelt y que la fabricó Louis Lingg (quien ciertamente defendía a gritos el uso de la dinamita). Una importante pregunta es quien era realmente Schnaubelt, pero no se ha encontrado respuesta.

A los condenados los llamaron a hablar antes de sentenciarlos. No mostraron ni arrepentimiento ni remordimiento, era la sociedad la que estaba en juicio, no ellos:

August Spies, nacido en Alemania en 1855, era un orador ardiente:

"Hemos explicado al pueblo sus condiciones y relaciones sociales. Hemos dicho que el sistema del salario, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización. Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga. Podéis sentenciarme, pero al menos que se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la Libertad y la Justicia». Y concluyó con estas palabras: «¡Mi defensa es vuestra acusación! Las causas de mis supuestos crímenes: ¡vuestra historia! (...) Ya he expuesto mis ideas. Constituyen parte de mi mismo y si pensáis que habréis de aniquilar estas ideas, que día a día ganan más y más terreno, (...) si una vez más ustedes imponen la pena de muerte por atreverse a decir la verdad y los reto a mostrarnos cuándo hemos mentido digo, si la muerte es la pena por declarar la verdad, pues pagaré con orgullo y desafío el alto precio! ¡Llamen al verdugo!"

Alberto Parsons, nacido en EEUU en 1848:

"Yo como trabajador he expuesto lo que creía justos clamores de la clase obrera, he defendido su derecho a la libertad y a disponer del trabajo y de los frutos del trabajo. Yo creo que los representantes de los millonarios de Chicago organizados os reclama nuestra inmediata extinción por medio de una muerte ignominiosa. ¿Y qué justicia es la vuestra? Este proceso se ha iniciado y se ha seguido contra nosotros, inspirado por los capitalistas, por los que creen que el pueblo no tiene más que un derecho y un deber, el de la obediencia. El capital es el sobrante acumulado del trabajo, es el producto del trabajo. La función del capital se reduce actualmente a apropiarse y confiscar para su uso exclusivo y su beneficio el sobrante del trabajo de los que crean toda la riqueza. El sistema capitalista está amparado por la ley, y de hecho la ley y el capital son una misma cosa. ¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah no! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedará el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa."

Jorge Engel, nacido en Alemania en 1836:

"¿Por qué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora. Sólo por la fuerza podrán emanciparse los trabajadores, de acuerdo con lo que la historia enseña. ¿En que consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar. Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos."

Adolfo Fischer, nacido en Alemania en 1857:

"En todas las épocas, cuando la situación del pueblo ha llegado a un punto tal que una gran parte se queja de las injusticias existentes, la clase poseedora responde que las censuras son infundadas, y atribuye el descontento a la influencia de ambiciosos agitadores. La historia se repite. En todo tiempo los poderosos han creído que las ideas de pro se abandonarían con la supresión de algunos agitadores; hoy la burguesía cree detener el movimiento de las reivindicaciones proletarias por el sacrificio de algunos de sus defensores. Pero aunque los obstáculos que se opongan al progreso parezcan insuperables, siempre han sido vencidos, y esta vez no constituirán una excepción a la regla. Este veredicto es un golpe de muerte a la libertad de prensa, a la libertad de pensamiento, a la libertad de la palabra en este país. El pueblo tomará nota de ello. Si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especie humana, entonces, yo les digo muy alto, disponed de mi vida."

Luis Lingg, nacido en Alemania en 1864:

"Para nosotros la tendencia del progreso es la del anarquismo, esto es la sociedad libre sin clases ni gobernantes, una sociedad de soberanos, en la que la libertad y la igualdad económica de todos producirían un equilibrio estable con bases y condición del orden natural». (...) «Me concedéis, después de condenarme a muerte, la libertad de pronunciar mi último discurso. Me acusáis de despreciar la ley y el orden. ¿Y qué significan la ley y el orden? Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras tenga aliento para respirar... Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad. ¡AHORCADME!"

Surgió un gran movimiento en su defensa y se celebraron mítines por todo el mundo: Holanda, Francia, Rusia, Italia, España y por todo Estados Unidos. En Alemania, la reacción de los trabajadores sobre Haymarket perturbó tanto a Bismarck que prohibió toda reunión pública. Al aproximarse el día de la ejecución, cambiaron la sentencia de Samuel Fielden y Michael Schwab a cadena perpetua. Louis Lingg apareció muerto en su celda: un fulminante de dinamita le voló la tapa de los sesos. Sin más opciones, este fue su acto final de protesta.

Al mediodía del 11 de noviembre de 1887 sus carceleros los vinieron a buscar para llevarlos a la horca. Los cuatro (Spies, Engel, Parsons y Fischer) compañeros de lucha y de sueños emprendieron el camino entonando La Marsellesa Anarquista en aquel día que después fue sería conocido como el viernes negro.


Foto mártires anarquistas chicago.


«Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable». (Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires)

Mucho antes, a finales de mayo de 1886, varios sectores patronales ya habían accedido a otorgar la jornada de ocho horas a varios centenares de miles de obreros.

Más de medio millón de personas asistieron al cortejo fúnebre. Años después, en 1893, Fielden, Schwab y Neebe fueron perdonados y puestos en libertad. Cada 1 de mayo, en muchos paises del mundo, los anarquistas de Chicago son recordados como símbolo de dignidad de la clase trabajadora, menos en Estados Unidos. En 1938 se impuso la jornada laboral de 8 horas en todo el pais.

Irónicamente, pasado más de un siglo, en los mismos Estados Unidos y en Europa, cuna del movimiento obrero revolucionario, estas conquistas obreras están siendo revertidas por gobiernos y multinacionales sin apenas disparar un solo tiro, y sin tener que llevar a nadie a la horca. Ahora todo es más sutil, los sindicatos subvencionados están a disposición del mejor postor, traicionando los mandatos y olvidando las luchas y el sacrificio personal de miles de trabajadores y trabajadoras y de quienes, desde el aciago 1886, se les conoce como "los mártires de Chicago".

Los Mártires de Chicago. The Anarchists of Chicago.
"Es ya de toda evidencia que el sindicalismo no logra sus fines por la cuota en metálico, aunque la utilice para la vida ordinaria, sino por la cuota en especie, formada por el pensamiento, por la voluntad, por la energía, por la esperanza, cuota que han de pagar con su asistencia, su acción y su responsabilidad todos los trabajadores para alcanzar los bienes individuales y colectivos correspondientes al hombre y a la humanidad, es decir, para realizar la emancipación."
A. Lorenzo

Fuente
 madrid.cnt.es 

domingo, 27 de abril de 2014

Persecuciones étnicas de los caucásicos y los tártaros de Crimea

Si hubo persecuciones étnicas en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, una de las más destacadas fue la deportación que realizaron los comunistas contra los pueblos del Cáucaso y los tártaros de Crimea.
Cáucaso
Durante 1942 y 1943, diversas naciones del Cáucaso se habían independizado al llegar las tropas del Tercer Reich y el Eje. Adolf Hitler concedió la independencia a Kabardino-Balkaria y Karachai, autonomizó Calmucia, apoyó a la guerrilla en Chechenia e Ingusetia y en general creó unidades militares dentro de la Wehrmacht o las SS de caucásicos de todas las regiones. Cuando el territorio del Cáucaso fue recuperado por el Ejército Rojo, Iósif Stalin decidió que se había de proceder a una venganza contra la mayoría de pueblos y etnias que habitaban en esa zona. Como de costumbre el temido líder de la NKVD, Lavrenti Beria, junto a sus más fieles colaboradores Iván Serov y Bogdan Kobulov, llevarían a cabo tal plan. Ese castigo derivaría en uno de los mayores genocidios cometidos en la Historia del Cáucaso.
Para no llamar tanto la atención, la NKVD tomó la medida de sólamente expulsar a todos los caucásicos que combatían en el Ejército Rojo o trabajasen en las administraciones públicas. Muchos caucásicos enlistados en las fuerzas armadas no fueron expulsados, en su lugar tuvieron un destino peor cuando las autoridades soviéticas les convirtieron en carne de cañón humana al lanzarles desarmados contra las trincheras de los alemanes para que los mataran a ellos y ahorrar de ese modo vidas a los soldados de etnia rusa. Se llegó a crear la 151ª División de Infantería, integrada por caucásicos arrestados que tenía el único fin de lanzar a sus integrantes, desnudos en ocasiones, hacia las ametralladoras alemanas, un buen método para que los soviéticos ahorrasen balas. Apenas supieron de esto a los alemanes, pues ellos creyeron que disparaban contra soldados soviéticos convencionales, aunque en algunas ocasiones descubrieron la tapadera comunista y no abrieron fuego, poniendo a salvo a los condenados.
Nada más iniciarse las deportaciones de los caucásicos, a estos se los avisó únicamente unas horas antes de que iban a ser expulsados de sus hogares. Carecieron de tiempo para recoger equipaje suficiente con el que sobrevivir durante el viaje. Cuando todavía estaban preparando sus pertenecias las tropas de la NKVD aparecieron y los subieron a la fuerza en camiones, ya fueran hombres, mujeres y niños. Los que se resistieron fueron ejecutados, incluyendo muchos ancianos inmóviles o gente inválida que no podía moverse. Al resto de detenidos se los transportó en camiones hasta transferirles a trenes, para luego ir a Siberia o Kazakhstán. Las marchas vía ferroviaria en algunos casos duraron hasta más de ocho semanas, sin agua, ni comida y encerrados herméticamente en vagones de ganado. Millares murieron en los trenes.
Tropas soviéticas deportan hacia la muerte en tren a chechenos (izquierda) e ingusetios (derecha).
Los campos de concentración y gulags en Siberia fueron lo peor de la pesadilla. Frío extremo, ausencia de comida y medicinas, condiciones antihigiénicas, trabajos esclavistas y torturas de los soldados eran parte del menú diario. Había un solo barracón para cada cinco familias. Niños y ancianos fueron los primeros en perecer. Todo lo relacionado con las culturas locales caucásicas fue suprimido en el interior de los campos, incluso se prohibió a los presos hablar en su propia lengua.
Las naciones del Cáucaso vaciadas de población sufrieron una fuerte rusificación al ser pobladas por nuevos colonos rusos. Las casas y hogares que poco antes habían sido habitadas por familias enteras que en aquellos instantes morían en Siberia fueron entregadas a otras, probablemente sin saber los nuevos inquilinos el trágico destino de sus antiguos dueños. La descaucasificación fue masiva, todo vestigio de dicha cultura caucásica fue borrado, desvaneciéndose en el olvido miles de restos que probaban la existencia de aquellas gentes y sus ancestros.
Karachai:
Karachai fue la primera región autónoma del Cáucaso en sufrir la persecución comunista. Los hechos tuvieron lugar en Noviembre de 1943, al ser concentrados todos los ciudadanos de aldeas, pueblos y ciudades en áreas militares sometidas a rigurosa vigilancia del Ejército Rojo. Todos los karachais que formaban en el Ejército Rojo o en el Partido Comunista fueron expulsados y también internados en las zonas de detención junto a sus compatriotas. Tras ser inhumanamente desalojados de sus casas, alrededor de 60.000 karachais fueron introducidos en trenes a golpes y enviados después de un largo viaje a los campos de concentración de Kazakhstán y Siberia. La antigua República Autónoma de los Karachais, que había nombrado Vladimir Lenin en el pasado como parte de la Unión Soviética, fue regalada a partes iguales como trofeo entre la República Socialista Federativa Soviética Rusa y la República Socialista Soviética de Georgia.
Calmucia:
Calmucia, el único distrito con habitantes étnicamente asiáticos orientales y de religión budista en el Cáucaso, fue el segundo colectivo deportado después de Karachai. Toda la región fue informada un día antes de producirse la deportación a Siberia. Batiendo el récord de cuatro días, entre el 27 y 30 de Diciembre, la NKVD desalojó de sus hogares y deportó a 93.193 calmucos por tren hasta los gulags y campos de concentración, empleándose hasta 194 convoyes de 60 vagones cada uno. Los calmucos, que mayoritariamente servían como unidades de caballería en el Ejército Rojo, fueron expulsados y enviados junto a sus familias a los campos convertidos en esclavos. Al basarse la cultura calmuca en la ganadería nómada, la nueva vida como trabajadores de fábricas industriales en los gulags no se adaptó a su forma de vida, la cual no entendían, ya que muhos ni siquiera habían visto antes una ciudad, motivo que empeoró las cosas porque las privaciones alimenticias por parte de la NKVD fueron más elevadas que hacia otro colectivo, de hecho se comprobó que un 30% de los calmucos no vestía zapatos. De este modo Calmucia, una de las civilizaciones de Europa más próxima a la cultura de Asia Oriental y tan especial en la diversidad de costumbres y tradiciones, fue liquidada en sólo cuatro días de la forma más terrible.
Chechenia:
Chechenia, pueblo guerrero y noble, era sin duda alguna la nacionalidad que más odiaban los rusos en el Cáucaso. La deportación de este pueblo comenzó el 23 de Febrero de 1944, exactamente a la vez que Ingusetia. Como sabían que los chechenos opondrían resistencia, se los engañó para atraparlos desprevenidos con la organización de un falso mítin en todas las ciudades de la región a la que se obligó asistir a todos los ciudadanos. Cuando las miles de familias chechenas llegaron a las zonas convocadas fueron sorprendidas y detenidas por destacamentos armados de la NKVD que los estaban esperando. A continuación se los subió a camiones y luego fueron apiñados en estaciones durante días. Progresivamente fueron saliendo trenes que los deportaron a los campos de concentración, permitiéndoles únicamente por el camino portar maletas de hasta 20 kilogramos de peso, las cuales en innumerables ocasiones eran confiscadas por las autoridades rusas corruptas para sacar ganancias personales. Las deportaciones de chechenos sumaron las más de 400.000 personas, de estas perecería un gran número. Alrededor de unos 2.000 chechenos lograron evadirse a los montañas del Cáucaso donde resistieron algunos meses o años, hasta que finalmente murieron a causa de enfermedades, por los combates armados o asesinados al caer prisioneros del Ejército Rojo.
Ingusetia:
Al mismo tiempo que Chechenia, las deportaciones en masa sobre la vecina Ingusetia se iniciaron el 23 de Febrero de 1944. Los ciudadanos ingusetios fueron tratados de la misma manera que los chechenos convocándoles a un falso mítin para luego ser arrestados y deportados a los gulags de Siberia. Un total de 90.000 ingusetios fueron víctimas de la deportación.
Balkaria:
Balkaria fue la última región del Cáucaso que fue deportada en su completa totalidad. Como había sucedido anteriormente en Karachai, Calmucia, Ingusetia y Chechenia, al llegar Marzo de 1944, toda la población de Balkaria fue desalojada y deportada. Los lugares vacíos que dejaron fueron habitados por colonos rusos. Exactamente los 40.000 balkares que vivían en su minúscula nación acabaron sin excepción en los gulags de Siberia.
Tártaros de Crimea
Los tártaros eran un pueblo de origen musulmán turco que se habían asentado en Crimea y el Río Volga después de las invasiones de Mongolia durante la Edad Media. Al invadir el Tercer Reich la Península de Crimea, los alemanes habían consentido cierta autonomía a los tártaros y muchos de ellos se habían alistado en el Ejército Alemán (Wehrmacht) o las Waffen-SS para luchar contra el comunismo. Pero una vez reconquistaron los soviéticos Crimea a mediados de 1944, Beria con un destacamento de 32.000 soldados de la NKVD, fue designado por Stalin para limpiar de tártaros toda la península.
La deportacion de tártaros en Crimea comenzó el 18 de Mayo de 1944 con los primeros 48.400 que partieron en 25 convoyes ferroviarios. Al día siguiente, el 19, salieron 136.412 tártaros más. Por último, el 20 de Mayo, un total de 67 convoyes deportaron a los 180.014 últimos tártaros que quedaban en Crimea. El total de deportados fue de 193.865 tártaros.
El viaje de la deportación para los tártaros fue uno de los más difíciles, ya que la distancia desde Crimea fue de las rutas más largas y por tanto la más peligrosa en cuanto a las condiciones higiénicas y alimenticias se refiere. Iban 30 familias por vagón, sin comida ni bebida, cerrados herméticamente a oscuras y sin oxígeno. Como en los vagones se leía la palabra “traidores”, la gente desde el exterior tiraba piedras contra ellos que se escuchaban en el interior. Cada vez que se abría algún vagón, los soldados sacaban a las decenas de muertos para que los supervivientes estuvieran más amplios, aunque a veces convivían días con cadáveres. Los convoyes que viajaban hacia Kirguizia fueron los más mortales, pues 26.000 personas perecieron en los trenes. De cada familia formada por 5 miembros, había uno o dos supervivientes para cuando los trenes llegaban a sus destinos en Kazakhstán, Kirguizia, Uzbekistán o Siberia. El alojamiento posterior tampoco fue agradable, ya que los gulags sólo dieron un apartamento por cada 18 familias, por lo que los tártaros debieron turnarse para dormir en el interior de ellos o en la calle expuestos al frío invierno siberiano.
A lo largo de 1944 morirían 30.000 de los deportados. Durante la Segunda Guerra Mundial perecieron en gulags y campos de concentración cerca de 88.000 tártaros de Crimea.
Otras etnias
Otras étnias y nacionalidades, repartidas por el Cáucaso y Crimea, tuvieron un fin similar al de norcaucásicos y tártaros.
Una madre junto a su hijo, ambos caucásicos, yacen muertos sobre la nieve por culpa de la represión soviética.
Bulgaria, Grecia, Alemania y Armenia, habían sido portadores de inmigrantes hacia Crimea en los siglos XIX y principios del XX, era por eso por lo que allí existían unas importantes comunidades de esas nacionalidades. Durante la ocupación los búlgaros habían vendido pan a las tropas del Tercer Reich, los griegos abrieron comercios, los armenios financiaron una formación armada llamada Legión Armenia y los inmigrantes alemanes estaban condenados por el hecho de ser quienes eran. Con estas razones Stalin se decidió a castigarlos a todos. El 2 de Junio de 1944 fueron deportados 37.000 búlgaros, griegos, armenios y alemanes de Crimea en un sólo día. Fueron internados 10.000 en el campo de concentración de Molotov, otros 10.000 en Sverdlov, 7.000 en el de Guriev y 4.000 en Bashkiria. El total de deportados alcanzó la cifra de 41.854 personas, muriendo muchos de ellos por las malas condiciones.
Mesjesetia y el Kudistán fueron el siguiente foco de deportación en los planes de Stalin. El caso más especial fue el de los mesjetesianos, una etnia georgiana nómada de religión islámica en Georgia cercanos a la frontera con Turquía, los cuales fueron acusados de colaborar con los servicios secretos turcos (incluyendo asombrosamente el 49% que eran menores de 16 años). Como las zonas en las que iba a intervenir la NKVD eran montañosas y de difícil acceso, los preparativos tardaron meses en estar listos, llegándose a destinar hasta 14.000 tropas soviéticas y 900 camiones Studebaker que cedieron a modo de préstamo los propios Estados Unidos. El 28 de Noviembre de 1944 Beria inició las redadas contra mesjetesianos, kurdos y jemshines. Cuando terminaron las labores un total de 94.955 personas habían sido deportadas, de las que morirían 19.540 en los gulags.
En la Transcaucausia la NKVD perseguió a numerosas etnias minoritarias. Por ejemplo en Armenia se deportó a los khemchils, un pueblo de religión musulmana que tampoco se salvó de la venganza estalinista. Por otra parte en Azerbayán, tuvieron el mismo destino una raza mixta de turcos y azerís llamada karapapaks.

El judío al que Hitler protegió


Fueron compañeros de trinchera en la Primera Guerra Mundial. Entonces Hitler era un joven introvertido, casi invisible para su unidad, excepto para él: Ernst Hess. Cuando ese joven se convirtió en el Führer de la Alemania nazi, autorizó un salvoconducto para proteger a aquel camarada judío.
La historia la descubrió el periódico Jewish Voice from Germany en los archivos de la Gestapo en Düsseldorf. Allí descansaba una carta de 1940 firmada por la mano derecha de Hitler, Heinrich Himmler, en la que otorgaba protección a Hess, entonces juez de la localidad de Amtsgerichtsrat, "según los deseos del Führer".
En aquellos años la situación de los judíos en Alemania se estaba volviendo cada vez más dramática.
"Lo llamativo de esta historia es que Hitler podía en ocasiones otorgar su protección personal. Hasta el momento se conocía el caso de Eduard Bloch, conocido como el judío noble de Linz. Era el médico de la madre del Führer y gozaba de su protección. ¿Pero hubo otros casos?", se pregunta Susanne Maus, editora del diario alemán.
Condecorado con la Cruz de Hierro y la Orden del Mérito Militar de Baviera, Ernst Moritz Hess comenzó como oficial en el mismo batallón de infantería de Hitler. En el otoño de 1914 ambos fueron desplegados al frente de Flandes donde Hess fue herido de gravedad.
Maus, quien entrevistó a la hija de Hess, Ursula, una octogenaria que todavía vive en Alemania, le dijo que su padre le contaba cómo "los antiguos camaradas de Hitler se referían a él con sorpresa al enterarse de que había estado entre sus filas. ¿Quién era?, preguntaban. Ni siquiera se fijaron en él. Hitler no tenía amigos en el regimiento, nunca dijo una palabra y siempre fue un misterio".
Hitler autorizó una protección especial para su antiguo camarada de la Primera Guerra Mundial.
Después de la guerra Hess se dedicó a los tribunales, convirtiéndose en juez en Düsseldorf. Allí vivía con su esposa cuando un grupo de la SS nazi le propinó una paliza frente a su casa. Era 1936 y el juez decidió abandonar su cargo y mudarse con su familia a Italia. Desde allí le escribió al líder del Nazismo, al joven silencioso que conoció en las trincheras.
Hess, que tocaba el violín y la viola, le hizo llegar una carta en la que le pedía protección para él y su familia. En ella evocaba su educación cristiana, su visión política y su servicio en la Primera Guerra Mundial.
"Para nosotros era una especie de muerte espiritual que te marcaran como judío y que te expusieran ante el desprecio general", le contó Hess a su hija Ursula.
Hitler rechazó la solicitud pero autorizó una pensión para la familia de Hess. En 1940 el líder nazi autorizaría una protección especial firmada por Himmler. No obstante, sólo sería por un tiempo.

Confiado en su salvoconducto Hess se instaló nuevamente en Alemania, a una remota aldea de bavaria. Un año después el exjuez judío fue citado a la Oficina de arianización de Munich. Cuando presentó su carta a la SS le dijeron que la orden había sido revocada y que ahora era "un judío como cualquier otro". El hilo protector de Hitler se había roto.
Hess fue deportado a Milbertshofen, un campo de concentración cerca de Munich. Lo único que le salvó de morir fue el estar casado con una mujer protestante.
Su hermana Bertha no corrió la misma suerte. Murió en Auschwitz después de intentar explicar que el Führer protegía a su familia.
"Bertha pensaba que gozaba de la protección nazi. Sin embargo en la Oficina de Seguridad del Reich en Berlín firmaron la orden de deportación para ella y su madre, Elisabeth, que lograría escapar en un tren", detalla Maus.
Hess, por su parte, no volvió a ejercer como juez. Comenzó una nueva carrera en los ferrocarriles de su país, allí fue presidente de la Autoridad Federal Alemana de Frankfurt, ciudad en la que moriría en 1983. Entonces tenía 93 años y una historia de supervivencia que pocos le creían.

Fuente
www.bbc.co.uk

martes, 18 de mayo de 2010

Desmonumentar a Roca

Por Osvaldo Bayer

Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil. Pues bien, aquella iniciación se ve culminada ahora por el primer congreso nacional del movimiento “Desmonumentar a Roca", que se llevará a cabo el sábado próximo, 22 de mayo, día del Cabildo Abierto, y el domingo 23, en la ciudad bonaerense de Junín, al cual concurrirán delegaciones de todo el país de docentes, estudiantes, trabajadores, miembros de instituciones culturales, representantes de los pueblos originarios y todos los que quieran participar. Los actos serán públicos y culminarán con música del cada vez más joven conjunto Arbolito.

Cuando comenzamos hace años aquella tarea en el monumento a Roca de la Diagonal Sur fuimos demostrando lo que sosteníamos. Sobre el calificativo de genocida, mostramos el propio discurso de Roca ante el Congreso de la Nación, al finalizar su “Campaña al Desierto”: “La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida... El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”. No puede haber mejor definición del concepto oficial de genocidio que estos conceptos del propio genocida. (Frase en la cual se nota su increíble racismo acusando a los seres humanos que habitaban desde hacía siglos esas regiones de haber “inundado las fértiles llanuras”. Cuando la verdad es que si alguien había inundado eran los descendientes de los conquistadores europeos que un buen día habían “descubierto América”.) Respecto del racismo de Roca están todos sus discursos en los que siempre emplea los mismos términos calificándolos de “los salvajes, los bárbaros”, mientras San Martín varias décadas antes siempre hablaba de “nuestros paisanos los indios”. Una diferencia abismal. Sobre el clima previo que preparó la matanza de Roca se pueden consultar los diarios de la época. Basta un ejemplo. El diario La Prensa del 16/10/78: “La conquista es santa; porque el conquistador es el Bien y el conquistado el Mal. Siendo Santa la conquista de la Pampa, carguémosle a ella los gastos que demanda, ejercitando el derecho legítimo del conquistador”. Racismo para obtener ganancias.

Respecto de que Roca restableció la esclavitud casi setenta años después de que ésta hubiera sido eliminada por la gloriosa Asamblea del año XII, lo demuestran los avisos publicados en los diarios de la época. Por ejemplo, el del diario El Nacional del 31-XII-78: “Entrega de indios”, como título. Y como texto: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”. Con respecto a la crueldad empleada por Avellaneda, Roca y los miembros de ese gobierno, lo dice bien esta crónica del mismo diario porteño El Nacional de esa fecha: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esto lo hicieron los argentinos, como los españoles lo hicieron antes del glorioso Mayo de 1810. El mejor documento que nos habla de la traición de Roca y sus ayudantes del poder a esos principios de Mayo, por ejemplo, es si comparamos este estado de cosas con la declaración de Manuel Belgrano del 30 de diciembre de 1810, en su expedición al Paraguay, cuando proclamará la igualdad de derechos de los pueblos originarios, donde dice textualmente: “A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de Libertad, propiedad y seguridad, que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado he venido a determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro: 1) Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. 2) Desde hoy les liberto del tributo”. Y luego en los otros artículos los “habilita para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos” y les promete créditos para la compra de “instrumentos para la agricultura y para el fomento de las crías”. De la Igualdad y la Libertad a la esclavitud y la muerte. La absoluta traición a los principios de Mayo. Lo mismo hará ese extraordinario libertario que se llamó Juan José Castelli al llegar al Alto Perú, para no hablar de Mariano Moreno en su defensa valiente de la igualdad de los pueblos originarios de estas tierras americanas.

Pero, claro, con Roca comenzará el dominio del latifundio, luego de que después del exterminio de los pueblos del sur se repartan 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma que sigue hoy representando a los estancieros– se le entregarán nada menos que 2.500.000 hectáreas.

¿Y quién era él? José María Martínez de Hoz, el bisabuelo directo del Martínez de Hoz que fue ministro de Economía de la última dictadura militar, la de la desaparición de personas. Cómo el verdadero poder siempre se mantuvo en las mismas manos en nuestra historia. Ya que jamás se llevó a cabo una reforma agraria. A todos los miembros de la comisión directiva de esa Sociedad, Avellaneda-Roca les otorgó un mínimo de medio millón de hectáreas. Y ahí están los apellidos clásicos del Barrio Norte: los Pereyra Iraola, los Oromí, los Unzué, los Anchorena, Amadeo, Miguens, Real de Azúa, Leloir, Temperley, Llavallol, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar.

En el primer congreso de “Desmonumentando a Roca” que comenzaremos el sábado próximo en Junín sentaremos las bases para una propuesta de profundo sentido ético, terminar con el endiosamiento del genocidio y propender a que se quiten los monumentos a la persona de Roca, se reemplace su nombre a todas las calles que lo ostentan en nuestras ciudades.

Y también que la ciudad patagónica de General Roca pase a llevar el nombre que esa zona ostentaba antes del paso del genocida: Fiske Menuco.

Los argentinos jamás hicieron congresos de historiadores para hacer una autocrítica de los crímenes oficiales que se cometieron contra los pueblos que durante siglos habitaron estas generosas tierras. Al contrario, glorificaron con los nombres de los asesinos oficiales lugares públicos. Cuando propusimos a los representantes del pueblo de la Capital quitar el monumento a Roca y reemplazarlo por una obra escultórica que represente a la mujer originaria –ya que en su vientre se originó el criollo que fue el soldado de nuestros ejércitos de la Independencia–, ese proyecto fue rechazado por el macrismo, que señaló que en “historia hay que mirar hacia adelante”. Ante tal argumento señalé públicamente: “Entonces, con ese criterio, Alemania tendría que tener todos los monumentos a Hitler”. Más todavía, que justamente el monumento a Roca es el más grande y céntrico de nuestra ciudad, apenas a metros del Cabildo, donde se declaró nuestra Libertad y se sostuvo la igualdad de todos como principio. Además, ese monumento fue llevado a cabo por resolución de un gobierno no democrático, en la Década Infame durante el período del general Justo, elegido –como es sabido– por el llamado “fraude patriótico”, término argentino que debería avergonzarnos a todos. ¿Y quién era el vicepresidente del general Justo? Nada menos que el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (hijo), quien fue el verdadero inspirador de ese monumento a su padre.

Ese monumento es aún más injusto porque el general Roca, siendo presidente, aprobó la ley más cruel de la legislación argentina, la 4144, la llamada “Ley de Residencia”, por la cual se expulsaba a todo extranjero que perturbara el orden público. Que se aplicó principalmente a obreros que promovieron el avance de la justicia social, luchando por las ocho horas de trabajo. Pero la maldad de esta ley era que se expulsaba sólo al hombre y se dejaba aquí a su mujer y a sus hijos. Eso se hacía para que las esposas les aconsejaran a sus maridos no comprometerse en las luchas obreras porque corrían el peligro de ser expulsados y ellas quedaban aquí solas, con sus hijos, ¿y cómo podrían alimentarlos? También Roca fue el primer presidente que reprimió con extrema violencia un acto obrero del 1º de marzo, en memoria de los mártires de Chicago. Fue el 1º de mayo de 1904 y allí fue muerto el marinero Juan Ocampo, de 18 años de edad. El primer mártir del movimiento obrero argentino. De él no hay ni una callejuela en un barrio obrero. Pero el represor, Roca, tiene calles hasta en el último rincón urbano del país.

La ilustración de esta nota pertenece al libro Pedagogía de la Desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible, de Marcelo Valko. Y es una caricatura de Roca hecha por la publicación Don Quijote del 25/10/1891, en pleno auge político del genocida. Caricatura que demuestra toda la crueldad de su persona. El reciente libro de Valko deja bien al desnudo la verdadera personalidad de Roca. Y demuestra que en el curso de la historia cómo se justificó lo injustificable que ha quedado siempre oculto por más de un siglo y medio y hoy recién comienza a debatirse. Además se traen las citas del lenguaje de los políticos notables de la época y su racismo insoportable, con expresiones como “Raza estéril”, “enjambre de hienas” o “gusanos” como se calificaba a los pueblos originarios para facilitar el genocidio. Toda la línea de los pensadores “liberales positivistas” de la época. Se quería terminar con la nación mestiza para lograr la llamada “civilización europea”. Y también, otros aspectos, la posición dual de la Iglesia en esa época. No deja el autor de demostrar la corrupción oficial en la que se destaca las prebendas de los dos hermanos de Roca: Rudecindo y Ataliva. Sarmiento inventó el verbo “atalivar” que suplantaba al de “cobrar la coima”. En resumen, un libro fundamental para llegar a la verdad de ese pasado argentino. Y para interpretar el fracaso argentino posterior a ellos, que culminó con la dictadura de la desaparición de personas.

Por eso, por fin, una reunión nacional, los próximos sábado 22 y domingo 23 de mayo, en Junín, donde se debatirán en sucesivos encuentros todos los temas que hacen al pasado argentino que nos lleva a preguntarnos: ¿qué nos pasó a los argentinos después de esos principios de Mayo, plenos de generosidad y de la búsqueda de la Igualdad por medio de la Libertad?

Fuente: Página 12