Mostrando entradas con la etiqueta Guerras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerras. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de agosto de 2014

Los huérfanos de la II Guerra Mundial



Cuando la guerra terminó en 1945, los judíos de Europa que sobrevivieron comenzaron de inmediato la difícil y dolorosa búsqueda de familiares. Los padres buscaron a los niños que habían dejado en conventos, orfanatos o con familias sustitutas. Los comités locales de judíos de Europa intentaron registrar a los vivos y contar a los muertos. Los servicios de localización establecidos por la Cruz Roja Internacional y las organizaciones de ayuda a los judíos colaboraron en las búsquedas, pero estas a menudo eran prolongadas porque los nazis, la guerra y los traslados demográficos masivos en Europa central y oriental habían desplazado a millones de personas. Lee más

La crisis de Crimea


La crisis de Crimea de 2014 es una crisis diplomática internacional que sobrevino en Ucrania tras el fin del gobierno de Víktor Yanukóvich producto de las protestas del Euromaidán. Estas protestas, realizadas principalmente en la zona noroccidental del país para apoyar el acercamiento de Ucrania hacia la Unión Europea, fueron rechazadas por comunidades rusófilas de la zona suroriental del país, compuestas en su mayoría por rusos étnicos y ucranianosrusófonos. Lee más: wikipedia

jueves, 14 de agosto de 2014

Mujeres en guerra: 1914


Ese “vivir y luchar”, escrito para un himno sufragista por la feminista Cicely Hamilton, sintetiza la actitud con la que las mujeres afrontaron los cambios que propició la I Guerra Mundial en la condición femenina. Cuando se fundaron los movimientos sufragistas, en el siglo XIX, la estructura patriarcal mostraba una figura monolítica sancionada por los siglos y con convicciones inamovibles: la certeza de la superioridad masculina y la natural subordinación de las mujeres. Gracias a la influencia de las feministas de finales del XIX y principios del XX, el sistema patriarcal empezó a resquebrajarse. Lee más: diagonalperiodico

domingo, 10 de agosto de 2014

El mundo en guerra


No todas las guerras son iguales. Y no sólo en cuanto a la magnitud del conflicto, sino también en lo que a atención mediática se refiere. En los últimos meses, Ucrania y Gaza han ocupado todas las portadas de los medios de comunicación como consecuencia del estallido de la guerra en sus territorios. Pero en el mundo permanecen activos decenas de conflictos olvidados, invisibles, en los que continúan muriendo miles de personas. De hecho, en 2013 se registraron 35 choques armados, superándose por primera vez la cantidad de personas forzadas a huir desde la Segunda Guerra Mundial. Lee más: público

jueves, 7 de agosto de 2014

La División Azul


Berlín, 1945. Los nazis defienden la capital de lo que, en su día, fue el III Reich. Pero de ese antiguo imperio ya sólo quedan cenizas. Mientras Adolf Hitler se protege acongojado en su búnker y las bombas llueven sobre la ciudad, unos pocos soldados tratan de resistir las embestidas de los carros de combate y la infantería soviética. De repente, entre las continuas ráfagas de disparos y el retumbar de alguna granada perdida, suena una orden… «¡Disparad!». Aunque lleva el uniforme alemán, el oficial que grita es español y pertenece a la «Unidad Ezquerra», un grupo formado por 300 soldados hispanos que, junto a los hombres del Führer, se quedaron en Alemania para batallar contra el comunismo en los últimos días del nacional socialismo. Fuente: ABC

Conflicto de Medio Oriente: Israel ya no es una isla



Es asombroso cuánto de la discusión de la guerra de Gaza se fundamenta en el supuesto de que aún es 1979. Se fundamenta en el supuesto de que el conflicto israelí-palestino es una lucha contenida en sí misma, dirigida por las dos partes involucradas más directamente. Se basa en la suposición de que el horror podría ser detenido, si tan sólo diestros negociadores pudieran alcanzar un «avance» y una senda hacia un acuerdo de dos Estados. Leer más



martes, 5 de agosto de 2014

Alemania invade Bélgica, la guerra mundial ya no tiene punto de retorno


Hace cien años Europa se precipitaba sin freno hacia los campos de batalla, en lo que se conocería como La Gran Guerra.
A comienzos de agosto ya están movilizados los ejércitos de Austria-Hungría, Rusia y Alemania.

Día a día

¿Cómo entró Europa en la Primera Guerra Mundial? Lee más

miércoles, 30 de julio de 2014

Hechos de la Gran Guerra


Nicolás II de Rusia y Guillermo II de Alemania eran primos y solían tratarse por sus apodos en inglés, Nicky y Willy
Hace cien años, Europa se precipitaba hacia los campos de batalla, en lo que se conocería como La Gran Guerra.
Un día como hoy, Austria-Hungría y Serbia ya están en guerra. La pregunta ahora es quién más se unirá al conflicto.

¿Cómo entró Europa en la Primera Guerra Mundial?
Alemania y Rusia evitan la Primera Guerra Mundial... por ahora. Lee más

sábado, 26 de julio de 2014

La gran guerra antiimperialista

En 1884, las grandes potencias coloniales se reunieron en Berlín con el fin de repartirse África y así lograr su dominio. Consagraron la norma de la “ocupación efectiva”, esto es, la potencia que ocupara realmente un territorio tenía derechos de soberanía sobre él. Hay fronteras en el norte de África que fueron trazadas con regla, dibujadas sobre la mesa, para facilitar la adjudicación de territorios entre las 14 potencias colonizadoras europeas reunidas, sin importar los pueblos que vivían ahí.
Se concluía así la división del mundo entre los colonizadores. A partir de ahí, según Lenin, cada uno de ellos sólo podría expandirse a espaldas de otro. Como la tendencia expansiva del capitalismo es permanente, Lenin preveía que la humanidad comenzaba una época de guerras interimperialistas.
La previsión se cumplió de forma rigurosa y dramática. Las dos grandes guerras que coparon la historia de la humanidad en la primera mitad del siglo XX han sido exactamente eso: guerras interimperialistas. Las potencias que se habían adueñado inicialmente de gran parte del mundo formaron dos grandes bloques, uno constituido por los líderes de las mismas, Inglaterra y Francia, y otro integrado por las que llegaron tarde a la repartición del botín, Alemania, Italia y Japón, y que buscaban redistribuir los territorios colonizados.
Inglaterra y Francia, al resolver su cuestión nacional, se instalaron antes que los otros países, lo que les permitió construir una fuerza militar —marítima en su mayoría— y ubicarse en una mejor situación para la conquista y la consolidación de un imperio colonial.
Alemania, Italia y Japón tardaron más en su unificación nacional, por la mayor fuerza de las burguesías regionales, haciendo que llegaran al escenario mundial en inferioridad de condiciones. Tuvieron que valerse de regímenes autoritarios para acelerar su desarrollo económico y recuperar así el retraso respecto a las otras potencias.
La primera guerra mundial, mas allá de las contingencias de su comienzo, fue eso: una gran batalla entre los dos bloques por el reparto del mundo, especialmente de los continentes periféricos (Alemania llegó a proponer a México que le devolvería los territorios que EEUU le había arrebatado con la condición de que se aliara al bloque liderado por ella).
En el trasfondo de las dos grandes guerras estaba la disputa por la hegemonía mundial. La decadencia inglesa veía asomarse a dos potencias emergentes, EEUU y Alemania. Al inicio de la primera guerra,  EEUU optó por una política aislacionista, como si la guerra fuera un asunto europeo. Pero conforme Alemania avanzaba triunfante, se desarrolló rápidamente una campaña ideológica interna para movilizar a los norteamericanos a la participación en la guerra.
1917 fue decisivo porque, con la revolución bolchevique, Rusia se apartó de la guerra —siguiendo las indicaciones de Lenin de que se trataba de una guerra interimperialista—, mientras que EEUU ingresaba en ella, haciendo que la balanza se inclinara hacia el bloque anglofrancés.
Con la segunda guerra —realmente el segundo round de la primera, con las mismas características y un intervalo de pocos años— y la segunda derrota del bloque formado por Alemania, Italia y Japón, el camino para la hegemonía imperial norteamericana se allanaba. Guerras interimperialistas, las más crueles de todas las guerras, en el continente considerado como el más civilizado del mundo, para dirimir la disputa hegemónica entre las potencias capitalistas sobre el dominio global. El inicio de la primera, de la que se cumple ahora un siglo, marcó el comienzo también de esa gran debacle europea. Fuenre: elpaís

miércoles, 23 de julio de 2014

Expolio y destrucción del patrimonio cultural en Siria

Después de más de tres años de guerra civil, la situación del patrimonio histórico de Siria solo admite la calificación de catastrófica. Sitios arqueológicos del tremendo valor de Apamea, Palmira o Dura-Europos sufren el saqueo sistemático de bandas organizadas construidas, al mismo tiempo, por gente pobre y desesperada y profesionales del robo. Estos últimos son quienes tienen los contactos y los medios necesarios para sacar las piezas expoliadas fuera del país. Junto a ellos, Maamoun Abdulkarim, responsable de la Dirección General de Antigüedades y Museos (DGMA) de Siria, señala la implicación de grupos afines a Al Qaeda, marchantes e islamistas radicales. Demasiados enemigos para las viejas y desprotegidas ruinas de Siria.


Fotografía vía satélite tomada el 28 de junio de 2012 de la ciudad siria de Dura-Europos.


Imagen de Dura-Europos obtenida el 2 de abril de este año. En la esquina superior derecha, la ampliación de la foto muestra cientos de  pequeños pozos producto del expolio.


Foto de la ciudad siria de Apamea tomada en julio de 2011.

martes, 15 de julio de 2014

Intercambio de misiles, Gaza e Israel


Israel bombardea la Franja de Gaza "Han bombardeado casas con familias completas, y las familias aquí no son como en España, aquí son por lo menos de ocho o diez miembros... Es una locura, un genocidio, un acto criminal... Por la noche no hay luz, hay oscuridad absoluta acompañada de ambiente de guerra. La gente está en casa, no sale...". Ver más en: www.20minutos.es

sábado, 28 de junio de 2014

La primera gran guerra


Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, es considerada de muchas formas: como la primera gran catástrofe del siglo XX y el final del mundo tal como se lo conocía hasta entonces. Los millones de muertos entre 1914 y 1918 marcaron de hecho el fin de una época, y el detonante se produjo el 28 de junio de hace 100 años, con el asesinato del archiduque Francisco Fernando (Franz Ferdinand), heredero del trono del Imperio Austrohúngaro. Lee más


lunes, 12 de mayo de 2014

Para entender el conflicto en Ucrania


La intervención de las tropas ucranianas en los primeros días de mayo para acabar con los levantamientos en las regiones del sur y el oriente del país han vuelto a traer los tambores de un enfrentamiento armado a las puertas de la Unión Euro­pea. “Aunque algunos accesos a las ciudades han sido cortados por milicias rebeldes que desafían la autoridad del Gobierno central y en las últimas semanas ha habido enfrentamientos entre estos grupos y el Ejército ucraniano, que ha contado con la colaboración de los paramilitares del Pravy Sektor o Sector de Derechas, todavía no se puede hablar de una guerra civil”, explica a DIAGONAL Rubén Ruiz Ramas, profesor de Ciencia Política de la UNED y autor del libro de próxima publicación Ucrania: crisis, revo­lución y desintegración. Claves de un conflicto. Este investigador ofrece a lo largo de esta entrevista algunas claves para entender la escalada del conflicto.
Tres escenarios
Si fracasan las negociaciones

Si no se retoman los acuerdos de Ginebra, donde se acordó una federalización del país, el desarme de las milicias irregulares y el desalojo de los edificios ocupados, nos podríamos encontrar con tres escenarios bélicos. El primero: una confrontación bélica que, sin la intervención exterior, se convertiría en un conflicto congelado, como los que se dieron en varias ex repúblicas soviéticas cuando se desintegró la URSS, donde no ha habido un bando ganador, pero en un territorio dado se instituyó un poder que fue reconocido por el resto de países, garantizando su autonomía de facto con respecto al Gobierno central, pero no formalmente. Es el caso de Osetia del Sur, Abjasia o el Trandsniéster.
Un segundo escenario sería una guerra abierta con la participación directa de tropas rusas y en donde la OTAN decida no intervenir, aunque sí abastecer con armamento y asesoramiento al Ejército ucraniano. Ha­bría algún tipo de intervención con unidades de élite, con ejércitos privados como Blackwater, pero no una intervención directa de la OTAN contra las tropas rusas.
En el tercer escenario, la OTAN sí intervendría ante la participación de tropas rusas en el conflicto. Un enfrentamiento en una guerra caliente, con consecuencias totalmente impredecibles, es impensable, sobre todo después de que en 50 años de Guerra Fría no hubiera ni un sólo enfrentamiento directo entre las dos potencias. La OTAN nunca se va a meter en un enfrentamiento directo con Rusia en Ucrania, incluso en el caso de que Rusia decidiera invadir el este del país.
Orgullo de potencia
No en mi patio trasero

Es más fácil para todos nosotros a la hora de entender este tipo de conflictos asimilarlo a la Guerra Fría. Mu­chas personas y organizaciones políticas quieren de nuevo recuperar ese manual de interpretación de los conflictos internacionales para tener más o menos resuelta nuestra propia interpretación de lo que está ocurriendo. Pero no estamos en un proceso semejante a la Guerra Fría, donde dos potencias con pretensiones globales –por ahora Rusia es una potencia regional– confrontaban dos cosmovisiones económicas, políticas totalmente diferentes.
Realmente, ciertos sectores de la izquierda se equivocan al ver en Rusia un actor antifascista o en Putin un nuevo líder al que seguir desde nuestros postulados. Nada más lejos de la realidad. Lo que estamos viendo es un enfrentamiento entre potencias por el control de una zona tangente. Estados Unidos tiene más intereses de seguridad; la Unión Europea, más intereses comerciales.
Hoy asistimos a una situación muy similar a la del último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX, antes de llegar a la Primera Guerra Mun­dial, en el que hay un panorama dividido en áreas del influencia, un número reducido pero plural de potencias enfrentadas entre sí, con lógicas imperiales. Producto del legado de la Guerra Fría a veces tendemos a justificar acciones imperialistas en aquellas potencias más afines, pero esos mismos comportamientos los rechazamos cuando es EE UU quien realiza las mismas políticas.

Hay que entender que prácticamente el 80% del territorio actual ucraniano pertenecía al imperio ruso desde tiempos inmemoriales. Para Ru­sia, en su comprensión de sí misma como una gran potencia, Ucrania es el país central más importante de su órbita, un eslabón fundamental en su proyecto de unión euroasiática. Y, por supuesto, en el caso de Crimea, mantener su presencia militar en la base de Sebastopol era fundamental a nivel geoestratégico, era un casus belli. A Rusia no se la iba a sacar de Crimea si podía evitarlo... No se hizo con ella cuando no tenía fuerza, en los 90 y a principios de los 2000, cuando Rusia estaba muy débil, cuan­do se produjeron aquellas humillaciones a las que se refería Putin en la declaración por la que anexionaba Crimea. Hay que entender que la identidad nacional de Rusia está ligada a la comprensión de Rusia como una potencia mundial.
El discurso nacionalista y a la vez victimista de Putin hizo que recuperara en los últimos años los índices de popularidad habituales, después de llegar a las últimas elecciones con los niveles más bajos de aceptación.
¿Por qué ahora?
Factores detonantes

Hasta ahora en las regiones del sur y el oriente del país, la mayoría de la población se percibía como ucraniana, pero, al mismo tiempo, perteneciente a la “civilización rusa”. En el occidente del país esto no es así: hay una identidad nacional europea y eslava, donde se construye el nacionalismo ucraniano en oposición al ruso. Partiendo de aquí, en las regiones orientales se produjo un gran rechazo a todo lo ocurrido desde noviembre en Kiev, con el derrocamiento de Víc­tor Yanu­kóvich. Este hecho fue interpretado como una incapacidad del resto del país para tener un presidente que procediera del este [Yanukó­vich nació en Donetsk]. Al no otorgar legitimidad al nuevo gobierno, se produjo un vacío de poder.
En este contexto, en marzo de este año sobrevino la crisis de Crimea. La interpretación generalizada en el este del país es que hubo un acuerdo tácito: Crimea es para Rusia y el Gobierno de Kiev va a ejercer un control casi absoluto del Estado sin tener en cuenta a las regiones. Otro factor fue la absoluta falta de capacidad del Estado para hacer frente a la crisis en Crimea. Un último factor detonante es la salida de Crimea del censo electoral: sin los votos de Crimea, un candidato oriental, como podía ser Yanu­kóvich, está demográficamente inhabilitado para ganar unas elecciones. Se presentó un escenario de ahora o nunca. Esto ha acelerado el proceso separatista.
Una serie de errores del Go­bierno provisional también ayudó. Uno de ellos fue la firma acelerada del tratado de asociación con la Unión Europea o la exclusión en el Go­bierno provisional de las fuerzas políticas que representaban a las regiones orientales. De 20 ministros que hay en el Gobierno únicamente dos vienen del conjunto de las regiones surorientales, que representan a más de 20 millones de habitantes, de los 40 millones que tiene Ucrania. Otro error fue retirar el status de idioma oficial que tenía el ruso, aunque luego se restituyó cuando empezó la crisis de Crimea. Y, por supuesto, el protagonismo que ha tenido la ultraderecha, tanto en el Gobierno como en el propio movimiento de Euromaidan. El Gobierno provisional no sólo no les retiró el apoyo en su momento, sino que les ha dejado actuar con bastante manga ancha.
¿Qué viene luego?
¿Rusia se está expandiendo?

En estos momentos, Rusia no está apostando por mantener un proceso de expansión, sino, más bien, dejar claro que a partir de ahora, de este proceso de fortalecimiento que se ha producido en la última década, Rusia va a dejar de ser esa potencia que no podía decir ‘no’ en su ámbito de influencia. Y lo va a dejar claro con el discurso y también con las acciones. Con las acciones contundentes, que hasta ahora nos parecían monopolio de EE UU y sus aliados, como es la entrada de tropas y la ocupación militar, Rusia ya ha dejado muy claro que ella también lo va a hacer. No es lo mismo si Rusia lo tiene que hacer fuera de su tradicional zona de influencia, por ejemplo en Libia, donde no tiene capacidades para participar en unas operaciones en las que occidente se podría oponer, pero sí las tiene en su zona tradicional de influencia. 
Presencia de la ultraderecha en Euromaidan

Un grupo de organizaciones estudiantiles, sindicatos, de la sociedad civil de carácter más liberal, fue el que convocó la primera movilización contra la decisión de Yanukóvich de no firmar el acuerdo de asociación con la UE. En los dos primeros días de movilización no había neonazis ni grandes partidos parlamentarios en la plaza. A partir de ahí, los grandes partidos se unieron a la protesta y al final de esa primera semana se producen las primeras cargas importantes. Ahí es cuando entraron masivamente los colectivos ultraderechistas. Son colectivos marginales, pequeñas células, pero actuando todos juntos fueron muy efectivos controlando la plaza. El Sector de Derechas se convirtió en el ‘músculo’ del movimiento. Durante las primeras dos semanas, el Sector de Derechas se dedicó a atacar sistemáticamente a las organizaciones que ha­bían sido claves en la convocatoria y en las primeras jornadas del Euromaidan. En diciembre y enero sólo quedaban en la plaza los grandes partidos opositores y la ultraderecha.
 
¿Quiénes lideran las protestas en el este del país?

En Crimea, al margen de algunos colectivos locales, el propio Putin ha reconocido que eran soldados regulares del Ejército ruso los que ocuparon Sebastopol. Sin embargo, a día de hoy no hay una presencia masiva de tropas rusas en las regiones orientales de Ucrania. Al margen de algún tipo de asesoramiento, lo que sí hay son ciudadanos rusos que han ido a luchar y también grupos paramilitares de Crimea que ahora están luchando en Donestk, en Lugansk, Odessa, en distintas regiones... Los que empezaron las tomas de edificios institucionales eran grupos ultranacionalistas rusos; de hecho, algunos de ellos eran miembros de grupos neonazis, como Unidad Nacional Rusa. Pero luego se fueron sumando veteranos de la guerra de Afganistán, distintos activistas de distintas organizaciones que ya comprenden a distintas organizaciones políticas y sociales como el Partido Comunista y otras formaciones de raíz rusa con presencia local.
 
La posición de Estados Unidos en el conflicto

Estados Unidos ha tratado de ganar terreno en Europa. Quizá ha calculado mal cuál iba a ser la respuesta rusa y ha generado un problema en un momento de la Administración Obama en la que no pensaba dedicarle tanto tiempo a un conflicto en el Este de Europa. Ellos estaban pensando en dedicarse a afianzar su posición en Asia, intentar solidificar la posición de Japón, Corea del Sur, y los propios EE UU en Asia, una política de contención hacia China, que realmente es la gran potencia alternativa a EE UU en el siglo XXI, y no Rusia. ¿Qué ocurre? Que EE UU no tiene tanto que perder en un hipotético conflicto en el corazón de Europa. Las interdependencias que existen entre Rusia y la UE no existen con EE UU, el intercambio comercial es mucho más bajo, incluso a nivel financiero, y está muy lejos de sus fronteras. Esto se traduce en que la posición de EE UU y la OTAN tiende hacia una posición de sanciones más fuertes y agresivas que la línea de la UE.

Fuente

domingo, 27 de abril de 2014

Presos políticos del franquismo, mano de obra esclava


El franquismo llegó al extremo de usar presos políticos como esclavos. Fiel a la explotación económica de los vencidos como "botín de guerra". Había que "reconstruir" el país y... ¿qué empresas emplearon mano de obra gratuita durante la dictadura? La iglesia, el ejército sublevado e instituciones públicas. Pero no sólo. Entidades privadas de casi cualquier sector se beneficiaron del empleo de más de 400.000 reclusos en régimen limítrofe a la esclavitud. Algunas cotizan hoy en el IBEX 35, herederas de aquellas actividades primigenias o extirpadas de su germen económico.
Para sortear la muerte por hambre o enfermedad, plato diario en las cárceles franquistas, incluso había detenidos que solicitaban su traslado a batallones de trabajadores forzados.Banús HermanosSan RománHuarteAgromán o Dragados y Construcciones. Estas compañías, y otras muchas, aprovecharon la oportunidad que ofrecía el entramado diseñado a lomos de presidiarios "para alzar sus imperios económicos durante la dictadura franquista". Unos redimían condena, otros obtenían réditos de otro modo impensables. Así reza en el marco de la querella argentina que María Servini de Cubría instruye desde el Federal 1 de Buenos Aires, a denuncia del grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA) de CGT. Y en la ley andaluza de memoria, que plantea hacer a estas y otras muchas empresas "copartícipes" de la "reparación" de esas víctimas.

"Botín de guerra" para los golpistas

"Ferroviarias como NorteMZARenfe, constructoras como EntrecanalesSan Ro-mánHuarte oBanús, mineras como DuroBabero, transformadoras de metales como Babor WilckokAstilleros de CádizLa Maquinista Terrestre". Una relación que el director científico del proyecto Todos (…) los nombres, José Luis Gutiérrez Molina, completa con "órdenes religiosas, ayuntamientos, confederaciones hidrográficas y diversas administraciones de Justicia o gubernativas". "¿Números? Más de 400.000 presos susceptibles de ser utilizados, en Andalucía más de 100.000", enumera. Los derrotados, "botín de guerra" para las fuerzas golpistas.
Eran "trabajadores, jornaleros y campesinos", en gran parte, y debían cargar con el "esfuerzo de la reconstrucción" del país. Una tarea abierta hasta 1956 que el coautor del libro El Canal de los Presos. Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica cuantifica en "al menos 800 millones de euros". "Desde el pequeño taller a la gran industria vasca, catalana o andaluza –cuenta Gutiérrez Molina–, no hubo sector industrial, comercial, agrario o de servicios que no contara, en mayor o menor número, con trabajadores esclavos".

El anteproyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía señala (artículo 19): "Reparación por trabajos forzados. La Administración de la Junta de Andalucía impulsará actuaciones para hacer copartícipes de las medidas de reconocimiento y resarcimiento a las organizaciones que pudieron utilizar los trabajos forzados en su beneficio". El Gobierno autonómico, con el nuevo marco legal que reconoce la mano de obra esclava en trámite, no desvela aún cómo motivará la participación de las empresas implicadas.
La empresa 'Huarte', en el Valle de los Caídos.

Empresas implicadas que no reconocen el "abuso"

¿Quién debe responder por esos delitos? "En el caso de Alemania las empresas pagaron, pusieron la mitad del fondo de indemnizaciones y la otra la puso el Estado", compara el coordinador de RMHSA, Cecilio Gordillo, que declaró por videoconferencia en febrero ante la justicia argentina y sugiere "candidatos a ser convocados por la juez Servini". Caso de "Florentino Pérez, de Dragados y Construcciones (ACS), José Manuel Entrecanales, de Entrecanales y Távora (Acciona), Gonzalo Ferre, deInfraestructuras Ferroviarias (ADIF), Julio Gómez-Pomar, de Renfe y Juan Miguel Villar Mir, de Huarte(OHL)". Actuales responsables de empresas, "o sus antecesoras", señala, que nunca reconocieron el "abuso". Como publicó Financial Times Magazine en el año 2003.
eldiario.es/andalucia se ha puesto en contacto con estas empresas, que han declinado hacer declaraciones al respecto. "No haremos ningún comentario sobre ese tema", una respuesta repetida que se extendió en la mayoría de los casos al momento en que, en teoría, la ley andaluza de memoria les conmine a participar en el reconocimiento a los trabajadores forzados. En ningún caso se negó la participación de las "antecesoras" de estas compañías e, incluso, hubo solicitud de información a este periódico "para conocer un poco más en qué consiste todo eso".
En sectores como la minería y la construcción, los presos fueron "imprescindibles". "El número de pantanos inaugurados por Franco, sin la mano de obra esclava, hubieran sido muchos menos, lo mismo que las líneas férreas, carreteras o aeropuertos", relata Gordillo. Obras, también, como el Valle de los Caídos. Para administrar los campos de concentración convertidos en "empresas de trabajo temporal", el régimen creó –el 11 de octubre de 1938– el Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo (PCRPT).
En su organigrama cabían, describe Gutiérrez Molina, "funcionarios de prisiones, de prensa y propaganda, un eclesiástico, un contable, varios ingenieros, auditores generales de los tres ejércitos y de los organismos públicos que más trabajadores empleaban". Como el Servicio Nacional de Regiones Devastadas, empresas ferroviarias intervenidas, el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas y la Compañía de Caminos de Hierros del Norte. Por cada día de trabajo, un preso redimía dos de pena. El Estado, que cobraba una cantidad a la empresa beneficiaria, pagaba un jornal –"aunque no siempre cumplía"– del que descontaba la comida y la ropa del recluso.

Empresas que solicitaron trabajadores forzados

En Franquismo y trabajo esclavo, una deuda pendiente, el investigador José Luis Gutiérrez Molina expone una relación de 90 empresas que solicitaron y les fueron concedidos penados como mano de obra forzada. Una treintena corresponden a organismos oficiales, once a la iglesia católica, ocho al Ministerio del Ejército y el resto a compañías privadas y una institución benéfica (Fundación Elorz).
Instituciones públicas que usaron presos: Secretaría General del Consejo de Estado, Astilleros de Cádiz, Consejo Superior de Protección de Menores, Sindicato Nacional del Espectáculo, Regiones Devastadas de varias provincias, gobiernos civiles, direcciones generales, ayuntamientos… además, entre otras, de la Fundación Generalísimo Franco y la Jefatura de FET de las JONS en Lérida.
La iglesia reclamó trabajadores esclavos para obras en parroquias, conventos y otros edificios de Madrid, Barcelona, Cuenca, Murcia o Valladolid. Como empresas privadas, aparecen relacionadas con la metalurgia (Múgica, Arellano y Cía.Babock WilcokLa Maquinista Terrestre y MarítimaTalleres Mercier o Industrias Egaña), la minería (Carbones AsturianosMinera Estaño SilledaDuro FelgueraMinería Industrial Pirenaica o Minas de Sillada), la construcción (Sociedad Constructora Ferroviaria oIbérica de Construcciones y Obras Públicas), agricultura, mecánica, zapatería, espartería y fábricas de muebles, cristal, guantes o alpargatas.
El propio autor, junto a Dolores Martínez, en El trabajo esclavo de los presos políticos del franquismo en Andalucía, repasan los campos de concentración y trabajo instalados en la región, con el número de reclusos que acogieron y las fechas en que estuvieron activos. Además, establecen un listado con la relación de obras en que intervinieron prisioneros, presos y penados en Andalucía entre 1936 y 1956. Una lista casi interminable "que no se ha estudiado a fondo".

Fuente