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jueves, 31 de julio de 2014

Masacres en la historia

“La muerte de una persona es un hecho trágico, pero la muerte de un millón es simple estadística”. José Stalin

Hace 30.000 años los Homo Sapiens eliminaron a los Neandertales. 30.000 años después muchas poblaciones siguen exterminando sistemáticamente a otros grupos sociales o raciales. ¿Acaso no hemos aprendido nada? Vamos a hacer un repaso por los peores genocidios de la historia. Lee artículo completo

El gulag


FERNANDO PALMERO

Anne Applebaum recibió el Premio Pulitzer de No Ficción 2004 por 'Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos' (Debate), una obra muy completa y rigurosa que aproxima al lector hacia los días de dolor, muerte y supervivencia de las víctimas que estuvieron en los campos soviéticos. No parece que nadie ponga en duda ya que el socialismo soviético se mantuvo en pie casi 75 años sobre los sólidos cimientos que formaban los cadáveres de las miles de fosas comunes repartidas por la vasta extensión de lo que fue su imperio. Lee más

jueves, 22 de mayo de 2014

Esclarecer matanzas y genocidios desde el espacio


MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -
La iniciativa de protección de los derechos humanos basada en el espacio impulsada, entre otros, por el actor George Clooney está evolucionando y ahora se quiere convertir en propia de detectives.
El Satellite Sentinel Project ha estado utilizando imágenes de satélites de observación terrestre para vigilar los abusos de derechos humanos en Sudán y Sudán del Sur desde diciembre de 2010, y ahora va a ser empleado también para seguir el rastro a los responsables de los genocidios y las atrocidades en masa que se cometen en estos y otros países.
"El genocidio y otros crímenes contra los derechos humanos no son sólo eventos espontáneos. Requieren una planificación, requieren financiación, y requieren la indiferencia internacional para tener éxito", dijo Clooney en un comunicado. "¿De dónde está viniendo el dinero y dónde se está escondiendo? En la medida en que podamos, queremos hacer que sea más difícil para quienes están dispuestos a matar en masa conseguir sus objetivos políticos y económicos, y queremos salir de la indiferencia y la inacción", añadió.

ACCIÓN EN ÁFRICA

La iniciativa mantendrá sus ojos en Sudán y Sudán del Sur, pero también llegará a otras partes de África, incluida la República Centroafricana y la República Democrática del Congo , dijeron representantes Satellite Sentinel Project.
En concreto, se investigará cómo el comercio ilegal de diamantes, oro, marfil y otros recursos financia las actividades de quienes abusan de los derechos humanos, con el objetivo de identificar a las personas que cometen atrocidades y facilitar su detención, dijo el co-fundador del proyecto John Prendergast .
"El objetivo es un enfoque global para la lucha contra las atrocidades que implica, además de las imágenes de satélite, las investigaciones forenses, sobre el terreno, y conseguir la acción de los responsables políticos y los agentes comerciales con poder para ayudar a poner fin a estos crímenes contra los derechos humanos", dijo Prendergast en un comunicado.
Esta iniciativa utiliza imágenes de DigitalGlobe, una compañía con sede en Colorado, que actualmente opera cinco satélites de observación de la Tierra. Expertos de DigitalGlobe ayudan a analizar estas imágenes para producir informes que son remtidios a la prensa y los políticos para dar a conocer los abusos actuales o potenciales de derechos humanos.

lunes, 12 de mayo de 2014

El genocidio de Ruanda


Hace 20 años arrancó uno de los horrores más escalofriantes y lamentables de un siglo lleno de ellos: el genocidio de Ruanda. Durante tres meses, los extremistas del grupo étnico mayoritario, los Hutu, empezaron a matar a diestra y siniestra a los miembros del grupo minoritario, los Tutsi, y sus presuntos aliados. Cuando acabó la locura, entre 750 mil y un millón de personas habían muerto, entre una población de unos 7 millones. Alrededor de 70% de los Tutsi en el país acabaron muertos. Según la ONU, seis personas por minuto fueron asesinadas durante el genocidio. Como proporción de la población general, es equivalente a la muerte de unos 11 millones de mexicanos, o 30 millones de estadounidenses.

Lo de Ruanda no fue producto de una verdadera guerra (aunque provocó una) ni de la maquinaria de un ejército, un gran número de los asesinos eran vecinos de sus víctimas y la gran mayoría de los fallecidos sucumbieron a machetazos. La brutalidad de la masacre fue algo sacado de la antigüedad. Como recientemente describió el evento Jackie Northam, reportera canadiense que cubrió la masacre hace 20 años: “una locura se apoderó del país, convirtiendo en monstruos a la gente que antes era normal, razonable, cariñosa”.
La rivalidad entre los Hutu, que controlaban el gobierno, y los Tutsi, la minoría dominante durante la época colonial, llevaba tiempo formándose previo a 1994. El Frente Ruandés Patriótico (FRP), un grupo de rebeldes Tutsi que operaban desde el otro lado de la frontera en Uganda, había lanzado ataques contra instalaciones del gobierno en Ruanda. Los Hutu formaban milicias de civiles, realizaban compras masivas de armas y machetes, y diseminaban transmisiones radiales contra los Tutsi, en las cuales incluso los etiquetaban como “cucarachas”.
La matanza finalmente estalló con el derrocamiento del avión en el que iban los presidentes Hutu de Ruanda y Burundi (donde también existe una división Hutu-Tutsi entre la población) en Kigali, la capital de Ruanda, el 6 de abril de 1994. Los Hutu extremistas que quedaban en el poder públicamente culparon a sus adversarios políticos Tutsi y llamaron a sus correligionarios a vengarse a través de la matanza de sus paisanos Tutsi. (Lo más probable es que los responsables fueron los mismos extremistas Hutu buscando un pretexto para echar a andar el matadero.) Así arrancó el genocidio que no acabó hasta que la fuerza rebelde llegó de Uganda y corrió a los líderes Hutu del poder.
Lo de Ruanda sigue en la memoria hoy gracias a una serie de factores. Uno es que no queda claro que el país haya superado el trauma y el genocidio sigue siendo el mayor punto de referencia. El jefe del FRP, Paul Kagame, ha sido el presidente desde 2000 y pese a haber ganado dos elecciones, su gobierno ha enfrentado acusaciones de represión y autoritarismo. Según sus adversarios, Kagame ha usado una serie de leyes escritas para prevenir otro genocidio para silenciar o eliminar la oposición.
El horror de Ruanda también habla de una serie de problemas que, como planeta, no hemos superado. Para empezar, el reto de la sustentabilidad ambiental. Los factores políticos y étnicos sí fueron fundamentales, pero como explica Jared Diamond en su libro Colapso, las presiones ambientales también agregaron un ingrediente clave. Ruanda está entre los países más densamente poblados del continente y, peor aún, la mayoría de los ciudadanos vivían de la agricultura de subsistencia. Las tierras por persona disponibles para la explotación venían disminuyendo durante años, hasta que se volvieron insuficientes para alimentar a los que los cultivaban, cosa que alentó la matanza masiva. No es solamente hipótesis y lógica: Diamond demuestra que las zonas pobladas sufrieron las matanzas aunque no había Tutsi viviendo ahí. En fin, el desastre ecológico iba de la mano del desastre político. Como el cambio climático puede provocar una nueva ola de tales problemas es importantísimo estar conscientes de cómo podría repetirse este fenómeno.

La matanza de los Tutsi fue un evento insólito, pero el conflicto étnico y los estados débiles son lamentablemente comunes, sobre todo en África. Lo de Ruanda provocó promesas de “nunca más”, pero desde entonces han habido reportes o avisos de genocidios en Sudán, Chad, y uno en la República Centroafricana‎ que está sucediendo actualmente. Es un problema del infierno, en la frase famosa de Samantha Power, pero toca a los que viven en la tierra arreglarlo. Aún no lo hemos hecho. Fuente: estepais.com