sábado, 6 de octubre de 2018

Reseña: Cazadores de Libros de Londres (Edge)

Cazadores de Libros de Londres
Autor: Kenneth Hite
Ilustraciones: Jérôme Huguenin
Traducción: Carles Alba Gris
Formato: 160 páginas en b/n, tapa blanda
© 2012 Pelgrane Press Ltd.
Edge Ent. por la edición en español



Cazadores de Libros de Londres es un suplemento difícil de catalogar dentro de la línea del juego de rol El Rastro de Cthulhu. Kenneth Hite hace malabarismos para lograr introducir toda la diversa información que le ronda por la cabeza y lograr un cuerpo homogéneo que resulta consistente y sólido. Podríamos etiquetar este libro como un escenario de campaña para nuestras partidas de Cthulhu, fuera del clásico Arkham estadounidense clásico que ha podido llegar a empacharnos. La cosmopolita Londres y sus peculiaridades casan perfectamente con la idea preconcebida de la lucha con los Mitos desde un punto de vista más erudito que viril. Y funciona. Estamos ante una guía londinense desde la óptica de un investigador. ¿Y cómo es eso? Imaginemos que un diario deportivo como As o Marca quisiesen hacer un mapa detallado de la ciudad, evidentemente lo harían desde el fútbol, conforme a sus estadios: el Stamford Bridge del Chelsea en el cercano barrio de Fulham, el Emirates Stadium del Arsenal en el barrio de Ashburton Grove, etc... Así pues, el mayor interés de un jugador de El Rastro debería apuntar irremediablemente hacia sus librerías, bibliotecas y colecciones privadas. Todo una golosina para los estudiosos de lo oculto.


El libro tiene una clara división que marca una serie de temas principales sobre los que se desarrollará, a saber, volúmenes arcanos, Londres en los años 30 y consejos para el Guardián a la par que una aventura inspirada en su propio contenido lista para jugar.

Si bien el contenido de Cazadores de Libros de Londres es útil e interesantísimo, he encontrado un fallo generalizado en la edición en español que afea bastante su resultado final, la traducción. Algo que no me había pasado con anterioridad con otros suplementos de la línea, este libro tiene diversos y evidentes fallos en su conversión al español. Algunos nimios que podríamos encontrar en cualquier otro manual, como el cambio de genero de diferentes elementos (tratar a una pnj llamada Joan como masculino, o la Orden del Amanecer Dorado, la Golden Dawn, también como masculino), que no dejan de ser mera anécdota. Pero el problema es consistente a través de todo el libro, si bien este es muy técnico en muchas de sus partes, la traducción carece de estilo, alma e interpretación, siendo realizada palabra por palabra en muchas partes de su texto. Ésto te obliga mentalmente a volver a traducirlo al inglés para llegar a comprender lo que el autor quería expresar en un primer momento. No quiero decir que resulte incomprensible ni nada parecido, pero estando ante un texto bastante erudito y versado la conversión no resulta sino un obstáculo que hace más pesada la lectura y dificulta su comprensión.





Reconocido por el propio autor, este suplemento surge tras la lectura de El club Dumas de Arturo Perez Reverte, una novela que versa sobre un especialista en libros antiguos que debe investigar la veracidad de un viejo manual de demonología sumergiéndose en diversas colecciones y bibliotecas. Convertir el trabajo de bibliotecario en algo excitante y trepidante no es tan complejo como podríamos haber pensado en un primer momento. En el manual se nos provee de material más que suficiente como para poder desarrollar esta parte de la partida. Conocimientos técnicos de encuadernación, guías de comportamiento y significado de subastas, así como localizaciones de bibliotecas y fichas de volúmenes de ocultismo completan un agradable paseo por el lado más macabro y oscuro de la profesión de librero.




Y se nos completa, la ya de por sí extensa información, con un viaje turístico por el Londres clásico de la mano de un evidentemente enamorado de dicha ciudad. Es curioso que se añada una nueva habilidad para el juego llamada the knowledge (nombre que queda en inglés, aunque sería perfectamente traducible como Callejeo), refiriéndose a los conocimientos de los taxistas capitalinos para moverse por sus intrincadas calles y callejuelas.

El recorrido incluye con una somera anotación de diversas sectas o cultos con que poder interactuar durante el juego. Algunas históricamente veraces, otras fruto de una desbordante imaginación que servirá para avivar las mentes en busca de inspiración. Máxime cuando se nos incorpora un nueva ampliación del bestiario con nuevas criaturas con que regar nuestras partidas.





Por último llegamos a la sección en la que se trata de unir y cohesionar todo el contenido para crear una campaña cuyo leif motiv sea este apartado tan curioso y característico de Londres. No solo disponemos de las herramientas necesarias para lleva a cabo tal cometido, sino que además se nos presentan diversos estilos de juego para llevarlo a cabo: arabesco (la Londres mágica y onírica), sórdido (prostitución, drogas, pobreza...) y tecnicolor (lujuria, soberbia, poder...). Del mismo modo se nos dota de una serie de Pnj listos para intervenir en cualquier tipo de historia, con su correspondiente adaptación a cada estilo. 

También se vuelve a un tema complejo, ya presentado en el libro de reglas de El rastro de Cthulhu y en el suplemento Magia en Bruto, como es la magia idiosincrásica. Compleja y más narrativa que mecánica, aquí se nos presenta en la forma de Megapolisomancia, que no deja de ser una alternativa para hacer declaraciones (o crear ventajas al estilo Fate) haciendo uso de los diversos aspectos de que nos dota la propia ciudad. La intención evidente es convertir a Londres en un personaje más dentro del juego, aunque su traslado a la mesa puede resultar complejo y poco intuitivo en la manera en la que está presentado.

Y como no podía ser de otra manera el texto se completa con una aventura que trata de reunir todos los ingredientes presentados con anterioridad. Aunque el problema del exceso de tecnicismo de que adolece el libro en general vuelve a hacer presencia con un escenario complejo, lleno de datos (la mayoría intrascendentes) y que en propias palabras del autor solo tiene tres escenas relevantes, el resto es paja. Para mi desconsuelo debo reconocer que no es una buena aventura, pero si que tiene elementos aprovechables y reciclables en algo mucho más entretenido.





Cabe destacar el pequeño libreto con grapa incluido tamaño cuartilla que representa un callejero bastante detallado de la ciudad londinense. Es un buen accesorio que añadirá una nota de realismo y color a la mesa durante la partida, aunque reconozco mi incapacidad para encontrar nada en uno de estos engendros del diablo, pero no se preocupen, es solo mi absoluta falta de capacidad de orientación.

En resumen, un suplemento que me deja con fuertes sentimientos encontrados. Un contenido lleno de ayudas y consejos perfecto para el tipo de partidas que realmente me gustan de los Mitos, presentado en un continente complejo, excesivamente técnico en muchas partes y con la evidente necesidad de un corrector de estilo. Difícil de digerir requiere de un largo tiempo de reposo para que no se indigeste. Aún y con todo un libro de apoyo incuestionable al que recurrir en cualquier escenario que se pretenda preparar y que de un modo u otro aportará nuevas líneas e ideas que incorporar o con que enriquecer nuestro juego. ¡Sigan jugando!