INFORME: Los bancos y el Merval: fortalezas y debilidades de un negocio muy rentable

6-9-2010 - Sabrina Corujo, jefa de Research de Portfolio Personal, analiza las acciones bancarias, que este año acumulan subas de hasta 45%, tras crecer 160% en 2009

Las acciones bancarias se han convertido en los últimos meses en las grandes protagonistas del mercado local.

Concentraron el interés de los inversores llevando, sin ir más lejos, a que los negocios volcados en los principales papeles de este sector expliquen en julio el 17% del total operado en acciones y en agosto ni más ni menos que un 26%.

Y la rentabilidad acumulada fue una de las claves. Han extendido las ganancias del 2009 –de entre 130% y 160%- al reflejar, en lo que va de este año, subas adicionales de hasta 45%.

Incluso lograron con su evolución diferenciarse claramente del comportamiento del Merval en este último año. Por algo, un índice compuesto por cuatro de los bancos cotizantes -BMA, FRAN, GGAL y BHIP- muestran ganancias en promedio de 37% vs. un Merval que apenas logra mantenerse en terreno positivo.

Pero acá la razón no se refugia en el contexto internacional –como sí en el 2009-, sino más bien en una tendencia positiva que debe atarse a factores propios.

En especial, a la reapertura del canje de la deuda en default que, con una aceptación del orden del 70%, permite hoy que la deuda regularizada sume el 92%. Un último driver que permitió un ajuste importante en término de tasas en los bonos y que se tradujo, lógicamente, en un atractiva performance de las acciones bancarias. Claro está, todo sumado a ganancias sólidas –y rentabilidades que se mantienen- dentro del sector, como un marco macroeconómico positivo –el crecimiento proyectado para el año es arriba del 8%- y hasta rumores sobre posibles compras.

Ahora bien, si nos centramos puntualmente en los balances de las cuatro entidades mencionadas, debemos destacar que éstos han sido en líneas generales positivos en los últimos trimestres, y las proyecciones a futuro son buenas aunque quizás con algún grado mayor divergencia entre entidades.

Una mirada sobre la rentabilidad, medida a través del ROA y del ROE, permite también ratificar la mejora observada en los resultados. En tanto, que con respecto a los ratios de cobertura, capitalización, cartera irregular y liquidez hay que sostener que estos continúan mejorando y en niveles sólidos.

Habrá igualmente que tener presente que las comparaciones interanuales ya se realizarán sobre un piso de utilidades altas -segundo semestre del 2009-. Por ende, las miradas entendemos deberán aún más focalizarse en el negocio de intermediación en sí. Los ingresos financieros por intereses han mostrado positivamente que, aunque gradualmente, han podido ir compensando parte de la caída de los resultados por títulos.

El ideal sería seguir observando adicionales pasos en este camino, a la vez que sería una buena señal una mayor diversificación en la composición de la cartera de créditos. Básicamente, para ver una disminución de la dependencia de los intereses por créditos de tarjetas.

Entre las fortalezas también se destaca el avance de los ingresos por servicios netos dentro del sector, que logran compensar justamente parte de la presión de lo gastos. En estos últimos no hay dudas de que la presión continuará, en gran parte, de la mano de una inflación proyectada en el 25% anual. Lo importante, al menos, será no seguir ampliando el ratio gastos sobre ingresos financieros por arriba del promedio del 60-70% actual.

Incluso, y un dato nada menor en materia de análisis bursátil, es que los bancos presentan hoy una valuación atractiva por múltiplos tanto en su comparación histórica, como cuando se lo contrasta con el promedio de la región. Así el análisis de múltiplos de los papeles bancarios como una primera aproximación para ver si están baratas o caras, nos orienta hoy más a concluir que estamos más cerca de lo primero. Aunque, nuevamente. Por entidad, las diferencias pueden ser amplias.

Sin embargo, hay debilidades, o mejor dicho, tema a tener presente. Uno de ellos el efecto que pueda tener una mayor regulación sobre el sistema, aunque está sea lógica o no.

En este último sentido, no esta para nada demás hablar sobre el devenir del proyecto de la nueva ley de Entidades Financieras. Sin dudas, su debate y su resolución será uno puntos a tener en cuenta en la exposición que se presente al sector bancario.

Aunque los tiempos de su tratamiento, bajo el marco actual, podrían llegar a extenderse. Con respecto a las derivaciones, por el momento -y según los trascendidos-, la posición más radical que sería la de Heller –declarando “servicio público” a la actividad bancaria- no tendría apoyo. Así se estaría más cerca de lograr consenso en un proyecto que incorpore como línea central la defensa del consumidor o usuario bancario, y fomente el impulso de una mayor bancarización.

También se trataría, aunque habrá que ver de qué manera, de incorporar ciertos estímulos al otorgamiento de créditos productivos. Acá quizás la mayor discusión desde el punto de vista de los bancos estaría en la traducción de las condiciones a su rentabilidad.

Igual es claro que habrá que esperar. Si bien el tratamiento de este proyecto será un factor a tener presente y que pueda llegar a generar puntuales ruidos a medida que se avance, descartaríamos por el momento un avance de cambios radicales que terminen presionando demasiado el negocio bancario.

Otra variable que se destaca entre los resultados recientemente presentados es la reducción de la exposición al sector público dentro de los bancos en análisis. Todas han mostrado como común denominador una importante baja en su cartera de títulos sobre su activo, algo que las lleva a ser quizás menos vulnerable.

No obstante, y con respecto a las debilidades del contexto no podemos dejar de destacar el país en donde se desarrollan los negocios. El crecimiento proyectado para este año es realmente fuerte pero no es una tasa que lógicamente se pueda mantener el año próximo.

Tampoco se puede dejar de tener presente que es un sector expuesto a la volatilidad de los mercados internacionales, como a lo que marquen drivers propios. Todo un combo que podría aumentar el riesgo de la inversión, aún cuando los fundamentals de las compañía sean positivos.

En conclusión, un sector que sigue guardando su atractivo a mediano plazo, aunque no estará exento a volatilidad propia o heredada.

Por Sabrina Corujo
Departamento de Research de Portfolio Personal
www.portfoliopersonal.com.ar
Especial para iProfesional.com