Los jugadores de la Selección hablan sobre el "meleficio" de cuartos


Sólo quedan tres supervivientes de la selección española que disputó los últimos cuartos de final en un Mundial, el Corea del Sur-España del año 2002. Pero qué tres supervivientes, los tres capitanes, Casillas, Xavi y Puyol. Ellos más que nadie son los que saben lo que cuesta llegar hasta aquí y lo difícil que es manejar la presión en estos casos. Por eso están dispuestos a tomarse ante Paraguay el sábado la revancha de aquella tarde coreana en la que los penaltis mandaron al limbo una nueva oportunidad de un salto anhelado. Ocho años después la selección se siente preparada, futbolística y mentalmente, para no desaprovechar el momento de hacer historia como hicieron en la última Eurocopa. El equipo va de menos a más y los futbolistas sienten que van recuperando la seguridad y la química con el transcurrir de los partidos y de las victorias. La máquina ha empezado a carburar y amenaza con no detenerse.
"Me quiero quitar la espina de Corea, una espina que tengo en mi currículum y que me gustaría sacarme ahora", clama Iker Casillas. "Aquí estamos de nuevo, ante el maleficio histórico de los cuartos de final, pero creo que esta generación se merece romper esta especie de conjuro. Espero que no pase lo de Corea, pero que nadie piense que Paraguay será un dulce", explica Xavi. "Sabemos cómo funciona esto y la presión que se nos va a venir encima porque hace muchos años que España no supera los cuartos de final. La clave es concentrarse sólo en el partido y mantener la cabeza fría", conviene Piqué.