lunes, 17 de mayo de 2010

Un proyecto platense para que los chicos se enamoren de la lectura en la escuela

Finalista de los premios Vivalectura, que entrega el Ministerio de Educación nacional, es para alumnos de 5º y 6º grado

El proyecto de lectura de una profesora platense fue finalista de los Premios Vivalectura 2010, que entrega el Ministerio de Educación de la Nación y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La docente de Literatura María Carolina Pluis impulsó desde 2006 el espacio “Un lugar para leer, escribir y disfrutar”, en el que trabaja dos horas semanales con alumnos de 5º y 6º grado del Instituto de Enseñanza Primario de 66 entre 11 y 12, con el principal objetivo de estimular la lectura.

Los Vivalectura se crearon en 2008 para rendir homenaje a las experiencias más destacadas que promueven esta actividad y se entregan durante la Feria del Libro. En esta edición, auspiciada por la Fundación Santillana, se presentaron 510 iniciativas en todo el país.

EL PROYECTO. Pluis plantea un ciclo con un enfoque “constructivo y comunicacional” que transcurre durante los últimos dos años de la primaria, y apunta a que el alumno “sea capaz de rehacer los contenidos en situaciones nuevas, y de adaptar y transferir sus conocimientos”, contó a Diagonales la profesora.

El proyecto, que lleva cinco años de funcionamiento en La Plata, busca que los pre–adolescentes lean con placer, debatan las obras, interpreten los textos teniendo en cuenta el autor y su contexto, amplíen el vocabulario y estimulen la expresión oral, produzcan textos y aborden diferentes fuentes de información. Además, la docente mencionó que el espacio creado “sirve para que sepan planificar su escritura y para que puedan tomar decisiones sobre la edición final de un texto”.

En la primera clase del año, la profesora dialoga con los chicos para saber qué leen, qué les gustaría leer y las actividades que quisieran realizar. “Cada uno comenta sus ideas y las escribe. Después armamos un posible plan con textos que elegimos”, asegura Pluis. Y agrega: “Desde un principio son los chicos los que toman la iniciativa. Así tienen más ganas de leer y aprender cosas nuevas, porque ellos también eligen cómo hacerlo”.

Los alumnos propusieron hacer obras de teatro para otros grados, contar cuentos con láminas y leer libros de suspenso, terror o fantasía. “También escriben sus propios cuentos y poesías, miran películas y salen del aula para compartir la experiencia con los más chicos, de la primaria”, señala Pluis. Y explica: “es muy importante que nos escuchen narrando cuentos a los grandes, para que puedan aprender las formas de lectura, con diferentes tonos de voz”.

QUINTO GRADO. Tras la puesta en común, los alumnos se convierten en cuentacuentos. “En el primer año del proyecto buscamos que puedan compartir lecturas con sus compañeros”, sintetiza Pluis.

Para la segunda clase, los chicos invitan a un familiar dispuesto a contar una historia, explicarla y analizarla.

“La idea es exponer el cuento con láminas, música y remarcando la biografía del autor y su contexto. También deben hacer souvenirs para entregar sobre el final de la hora”, indica la profesora. Y aclara: “Eso los van a hacer los chicos en el año, tanto para a sus compañeros como para otros cursos”.

Los alumnos de 5º, además, realizan la sección Teatro Leído, en la que trabajan en grupos con diversas obras y las cuentan al resto del aula. “Practican en sus casas para ejercitar la lectura expresiva, después tienen que pasar al frente y cada uno toma un personaje. Se terminan divirtiendo mucho”, cuenta Pluis.

En el final de cada clase, escriben sus propias historias y reflexionan sobre distintas situaciones cotidianas de la vida. “Escribimos y pensamos cosas como qué pasa cuando hay dos opiniones distintas, quién tiene la razón y desde dónde se miran los problemas”.

SEXTO GRADO. En la segunda etapa, los chicos dejan de ser cuentacuentos y se convierten en narradores de poesía. Una vez más, un adulto inicia el ciclo y deja paso al trabajo de los estudiantes.

“Cada uno busca una poesía de veinte versos, la recita respetando la forma y presenta una lámina con un dibujo que muestre lo que autor quiso decir”, cuenta la profesora. Además, resalta que “los chicos comparten sus producciones con todo el grupo y a partir de ahí debaten qué cosas buenas y malas tiene la obra”.

Otra de las secciones es la “Galería de personajes de la mitología griega”, que se presenta en el patio de la escuela con los dibujos producidos por los alumnos. “Eligen un personaje mitológico, lo dibujan y hacen una descripción para explicar quién era. Les ayudó a conocer los vínculos familiares y sociales que tenían”, dice Pluis.

“Estuvo bárbaro ver cómo se interesaron en cada actividad, ya que muchos terminaron leyendo los libros de Narnia, El Señor de los Anillos y otros de policiales”, remarca la docente. Y agrega: "Si bien es agotador porque se necesita mucha investigación, el proyecto valió la pena”

Fuente: Diagonales