lunes, 17 de mayo de 2010

Linda Peretz: aquel personaje amado.

Sueño cumplido: La actriz cuenta cómo logró volver a ponerse en la piel de La Flaca Escopeta, su creación para chicos.

Por: Eduardo Slusarczuk
Empecé a hacer teatro para chicos en 1992, con Popeye y Olivia, una comedia musical basada en el personaje clásico. Pero como es un producto extranjero, existen limitaciones con el tema de los derechos, así que después de un año y medio la obra bajó de escena."

Para Linda Peretz el final anunciado fue una especie de estímulo creativo. De pronto, el ámbito familiar que la actriz compartía con su marido, Carlos Rotemberg, y su hijo, Tomás, que recién entraba en el escolaridad primaria, entró en estado de brain storming. "Buscamos crear un personaje de entrecasa, con cierto legado de Olivia, pero bien de acá. Una maga que llegaba para ayudar, que podía volar, con algunas características de dibujito animado, con algo, quizá, de Olivia, Mary Poppins o Samantha. Pero que no es ninguna de ellas. Y como a mí, de chiquita me llamaban la flaca escopeta, el nombre salió solo", recuerda Peretz.

Al repasar la historia, la actriz dice que convivió siete años con el personaje. "En televisión estuvo como dibujito animado, en micros en canales de cable, se hizo una telenovela. También hubo varias historias en teatro y se puso en escena la comedia musical Misión hamburguesa, en la que estrenamos el vuelo", enumera. Pero aclara que "el personaje no se modificó nunca. Siempre primó la idea de que era alguien que ayudaba, que no usaba la magia para el mal, sino para el bien."

Sin embargo, al contrario de lo que sucede con algunos personajes que van quedando relegados entre los recuerdos que van edificando su trayectoria, La Flaca, para Peretz, siempre estuvo al alcance de la mano. Sobre todo a medida que sentía que las noticias del mundo justificaban con creces su regreso. "Desde la imposibilidad de bajar del colectivo y caminar tranquila hasta tu casa, como hacía cuando era chica y vivía en Parque Chas, hasta ver que todo está tan tecnologizado, que la naturaleza está protestando. Todo eso me hace pensar que el mundo que estamos viviendo no es el mejor", dispara.

"Estamos muy alcoholizados, drogados, sexualizados, sobreestimulados en algunas cosas que no son las mejores para el alma. Eso es lo que me importa. Me parece que a los chicos hay que darles algo distinto. Y si yo tengo un micrófono, tengo la palabra y mi cuerpo para expresar lo que me parece que tiene que ser, lo que creo que vale la pena transmitirles a los chicos, por qué no soñar con volver a subir a La Flaca Escopeta a un escenario", reflexiona.

¿No resulta demasiado ingenuo pensarlo de ese modo?

¡Re ingenuo! Pero a mí me encanta que quede así. El arte naif es extraordinario, y no deja de tener ni fuerza ni personalidad. En diez años pasaron muchas cosas terribles en el mundo, empezando por las Torres Gemelas, pero no me importa. El año pasado, cuando vimos lo que hacía Sergio Feferovich con su orquesta en La vuelta al mundo en un violín, se nos ocurrió a Carlos y a mí que teníamos que unir a la Flaca con la música clásica. Yo hacía rato que pensaba que los chicos tienen que acceder a otros ritmos, más allá del reggaeton y cosas así. Uno va al Colón y no ve muchos chicos. La música emociona y comunica. Es la máxima expresión del alma. Y me pareció interesante que la Flaca incorporara ese elemento, además de una historia divertida, y de lo visual.

De ahí en adelante, todo fluyó a favor del sueño. "Cuando me probé uno de los vestidos de hace 13 ó 14 años y me entró, ya me puse muy contenta. Dios, gracias por conservar este cuerpo, pensé. Después Héctor Presa, que es un maestro en estas cuestiones de teatro, nos hizo el guión y la dirección. Y al poner el personaje en movimiento, fue como si la hubiera hecho ayer. El cuerpo y la cabeza tienen memoria. Y yo también (ríe). El desafío hizo el resto", resume.

Como si eso fuera poco, aquel nene que a los seis años participaba de la creación del personaje, hoy es el productor de su regreso. "Ese también es un sueño cumplido. Tomás participó siempre de los proyectos. Sólo que ahora, para él, adentro del teatro soy una actriz común y silvestre. Le pedí un camarín y nunca me lo dio. No quiere que le hable, no deja que lo trate como en casa, ni que le diga mi amorcito, ni nada por el estilo".

Así que tu sueño próximo será que te vuelva a tratar como madre.

No. Me trata como madre cuando estamos en casa. Y eso está muy bien.«

De La Flaca al Calendario

"La Flaca Escopeta (Clásica)" va los sábados y domingos a las 16 en el Teatro Liceo, Rivadavia 1499. Además, Linda Peretz es una de "Las chicas del calendario" (foto), los miércoles, jueves, viernes y domingos a las 20, y los sábados a las 20 y 22.30, en el Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062.

Fuente: Clarín