jueves, 20 de mayo de 2010

Cómo usa el monopolio el conflicto de Crítica


ClarÍn y La Nación aprovechan la situación del diario para atacar al Gobierno

Mañana a mediodía, en el Ministerio de Trabajo, continuarán las negociaciones entre representantes de los trabajadores del diario Crítica, que reclaman el pago de un mes y medio de sueldos atrasados, y directivos de Papel 2.0, la empresa editora del matutino, que hace 17 días que no sale a la calle. En la última reunión, realizada el viernes pasado, el vicepresidente de la empresa, Carlos Mateu, ratificó que el diario se presentó en convocatoria de acreedores y anunció que va a pedir el Procedimiento Preventivo de Crisis en la cartera laboral, una medida que le permitiría despedir trabajadores.

Voceros de Papel 2.0 –propiedad del español Carlos Mata (78%) y del titular de Laboratorios Richmond, Marcelo Figueiras (22%)– señalaron que tienen la intención de continuar con la publicación del diario, pero que para hacerlo necesitan realizar una reestructuración, lo que en buen romance significa despedir a una parte de los 178 empleados del matutino. El viernes, el Ministerio de Trabajo ofreció a la empresa el programa Repro, que consiste en que el Gobierno se hace cargo del pago de parte de los salarios de los trabajadores de las empresas en crisis. Para otorgarlo, exigió que Papel 2.0 abone a los trabajadores los sueldos que les debe. La empresa quedó en responder. “Esperamos que el lunes la empresa haga alguna propuesta y exigirle al Estado que aplique algún mecanismo para que los trabajadores puedan cobrar, así como garantizarles los puestos de trabajo. Lo que la viceministra (Noemí Rial) nos ofreció es pagar un doble retro que recién se haría efectivo el 28 de mayo. Los delegados dejamos un archivo con el detalle de todos los empleados para que ya vayan agilizando esta medida”, dijo a Miradas al Sur Edgardo Imas, integrante de la comisión interna del diario.

Críticas a caballo. En este contexto, la semana pasada el multimedios Clarín y el diario La Nación aprovecharon el conflicto para disparar con munición gruesa contra el Gobierno, al que acusaron de haber provocado la asfixia económica de Crítica para sacarlo de circulación por tratarse de un medio crítico del oficialismo. El martes 11, el diario fundado por Bartolomé Mitre le dedicó una de sus notas editoriales al tema. Allí señalaba: “El detonante (del conflicto en Crítica) ha sido una medida de fuerza de sus 178 empleados en reclamo por el pago de sus salarios, pero la principal causa ha sido (…) la asfixia debido a que el Gobierno no le asignó publicidad oficial sino que también habría presionado a anunciantes particulares para que no publicitaran en sus páginas”.

Y más adelante, tras dar por muerto al diario creado por Jorge Lanata, agregaba: “La lamentable desaparición de Crítica coincide con la aparición, en tiempos en que el oficialismo les ha declarado la guerra a los medios de prensa que no lo complacen, de nuevos diarios cuya cercanía con el Gobierno no pretenden ocultar”. Se refería así, elípticamente, a la aparición, hoy, de Tiempo Argentino, el nuevo diario del Grupo Veintitrés (que edita también Miradas al Sur). Ese mismo día, desde el multimedios Clarín, se señaló al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, como posible comprador de Crítica, noticia que debió desmentir al día siguiente. También según el matutino dirigido por Herrera de Noble, Crítica resultó víctima de la inequidad en el reparto de la publicidad oficial.
Resulta por lo menos extraño que Clarín acuse al Gobierno de una maniobra de ese tipo, cuando fueron sus maniobras con las empresas avisadoras las que, a mediados de 1998, hundieron el diario Perfil. En aquella oportunidad, el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, advirtió al director Jorge Fontevecchia, director y editor de Perfil, que no se metiera “en el negocio de los diarios”. Como éste desoyó ese consejo, Clarín presionó a sus avisadores para que no le dieran pauta publicitaria al nuevo diario. Perfil duró apenas tres meses en la calle.

Mata empresas. Sólo basta echar una mirada a los antecedentes empresariales del principal accionista de Crítica, el español Antonio Mata, para poner al desnudo el verdadero origen de los problemas que hoy aquejan al diario. En la década del ’80 fue director general del conglomerado Rumasa, expropiado por el gobierno de Felipe Conzález en medio de un escándalo financiero. En la Argentina se lo conoce mucho mejor por su desempeño como CEO de Marsans, grupo que entre 2001 y 2006 se hizo cargo de Aerolíneas Argentinas. Al finalizar su gestión, la empresa aérea tenía un pasivo sideral y su flota estaba destruida.

A pesar de los resultados de su labor en Aerolíneas, Mata siguió en el negocio aeronáutico, ahora con una empresa que ni siquiera llegó a levantar vuelo, Air Pampas. En esta aventura lo acompañó Carlos Mateu, el mismo hombre que hoy lo representa en la administración de Crítica. Se trata de gente que cultiva todo un estilo para el vaciamiento de empresas.

Nada de esto publicó la semana pasada Clarín. En su arremetida contra el Gobierno, el monopolio no vacila en deformar la realidad, aunque se encuentre el juego la fuente de trabajo de casi doscientas personas.

Fuente: El Argentino