martes, 17 de noviembre de 2009

Felicidad


Sé que cuando escribo se me llega a juntar con el reproductor, pero estoy vaga y de momento no lo voy a cambiar.

Os quería hablar de la felicidad aunque aún no sé muy bien cómo y he decidido empezar por el principio que es cómo se suelen hacer estás cosas. Seguramente me enrrolle demasiado pero ahí va.

A lo largo de la vida te puedes encontrar en malas épocas en las que te valoras menos, que crees que todo es oscuro y negro, además porque algo habrás hecho para merecerlo. Que nada tiene solución.
Cosas totalmente inciertas.
Pero te levantas un día y decides contentarte con los pequeños placeres. Disfrutar de los gustos cada uno, en verano pueden ser: helados, puestas de sol, tumbarte sobre la hierba, leer un libro tumbado en la arena de playa...
En invierno: té o chocolate caliente, ver una buena película arropado con la manta en el sofá, observar cómo llueve detrás del cristal.
Comenzar a ser feliz en definitiva a pequeños pasos constantes, que es cómo funciona, no en un arrebato de salto estrambótico sin sentido con el que luego llega el hostiazo.

La felicidad no es algo que se deba "esperar" encontrar, es una actitud de vida.
Al menos eso creo yo, que es feliz la persona que decide serlo. Valorar mucho lo que se tiene.
Sé que parece muy fácil de decir a quién no ve una luz al final del túnel, pero creo que los grandes buenos cambios empiezan con cosas pequeñas cómo el disfrutar de las cosas más simples. Esa es mi teoría.

También es muy importante cuidar a las personas. La amistad es algo que se debe alimentar o regar cómo una planta, que sino se seca.
No se puede quejar uno de que le vayan dejando de lado los amigos, sino los cuida.
A veces una llamada o un -¿qué tal estás?- pueden ser suficientes.
Aunque está claro, que los amigos que decidan tomar otro camino pese a que sigas manteniendo tu interés lo van a hacer igual, porque también creo que uno no escoge a sus amigos, sino al revés, los amigos le escogen a uno, aunque resulte doloroso y es algo que se debe aceptar cómo ley de vida.

Tomando esa decisión de ser feliz, empiezan a llegar los buenos acontecimientos.
Que no se sabe muy bien si han ido llegando por si solos, o si esa buena predisposición a ser feliz los ha ido atrayendo.
Yo creo en lo segundo, es una especie de karma.