miércoles, 18 de noviembre de 2009

Felicidad y Divagaciones: Parte Final.



Así pues, la felicidad está al alcance de la mano, cogerla.

Seguirá habiendo resbalones, caídas y el miedo no se va a ir, pero se debe seguir levantándose por cabezonería. No dejar que un problema u obstáculo nos venza, sino seguir intentando resolverlo y contrarrestarlo hasta que se consiga. Cualquier problema tiene solución, igual no la esperada pero acaba apareciendo alguna salida al fin y al cabo.

Voy a poner un ejemplo, amoroso en este caso, pero que se puede aplicar a todo lo demás y va a ser el mío porque es el que conozco más de cerca. Para que no se diga que doy consejos y luego no los sigo. Sin ahondar mucho que tampoco es necesario para explicar el concepto.



Hace un año me encontré partiendo de cero. Estaba sin pareja y quería ser feliz con o sin ella. En un principio estaba claro que sin y me concentré en intentar ser feliz con las pequeñas cosas.

Lo fui más o menos consiguiendo, no esperaba nada de la vida y si no esperas nada disfrutando de lo que tienes no te puede ir muy mal tampoco.

Y en ello estaba cuando se me fueron acercando casualmente otras personas del sexo opuesto sin pareja también. Esto es inevitable, siempre acabas conociendo gente en cualquier lado.

Según fui haciendo "amigos", conocidos o cómo los quieras llamar, gente con la que hablas, aunque no tengan necesariamente que llegar a dentro de tu círculo de confianza de personas a las que realmente quieres.

Discerní tres tipos: los buitres, los intensos y las cajas de sorpresas.

Sé que esto queda muy mal decirlo, pero también hay algunos por ahí que dicen lo de "todas putas", así que...



Buitres: Son los que van a lo que van (sexo), quieran o no nada contigo y de forma bastante babosa. Se puede ser amiga de alguno que te vaya contando sus conquistas o sus chanzas, aunque es raro que no te lleguen a tirar nunca la caña porque ya sabe, van a lo que van y además se caracterizan por "usar y tirar" a sus conquistas. Si hacen esto, con la amistad tampoco es de extrañar que lo hicieran, así que no son personas en las que confiar.

Solo merece la pena hablar con ellos si acaso se tiene algún tipo de interés antropológico o sexual, sino ni eso.



Intensos: Se puede hablar de muchas más cosas con ellos, son unos conversadores más interesantes y amenos. Si rascas un poco en la superficie ves que pueden estar en un mal momento, igual que tú lo estás a ratos. Pero con el tiempo vas viendo que la diferencia es que tú intentas día a día trabajártelo en estar mejor y esa otra persona se regodea en su situación sin hacer nada por cambiarla.

No buscan sexo pero tampoco lo huyen y siempre siempre que les preguntes les va mal, porque solo se concentran en ver lo negativo de la vida.

Creo que les asusta la felicidad por lo doloroso que puede llegar a ser perderla y prefieren no asumir el riesgo.

Puedes intentar echarles una mano, cómo yo hice personalmente en su día, pero es perder el tiempo porque no quieren ser ayudados.



Cajas de sorpresa: Los llamo así porque no sé que otro nombre ponerlos. Son los que los conoces y no sabes si en algún momento se van a destapar cómo buitres o cómo intensos.

No llegan a hacerlo porque no son ninguna de las dos cosas y se nota pronto.

No van de caza sexual porque les repugna ese tipo de comportamiento, no son tampoco intensos o negativistas, porque a pesar de pasar por momentos difíciles hacen lo que pueden por salir adelante.

Tienen conversaciones muy interesantes e inteligentes.



Me imagino que estos tres tipos se pueden pasar a sus equivalentes femeninos también claro.

Los que son cajas de sorpresa pueden llegar a ser muy buenos amigos y también entre ellos se puede llegar a tener la suerte de encontrar a la caja de sorpresa con el cielo dentro, cómo yo me la encontré.

Y si yo me la pude encontrar, significa que aunque antes no lo creyera se puede.

Es muy posible que haya una caja de sorpresas suelta con el cielo de cada uno de nosotros dentro.



No me gusta sonar muy empalagosa, pero creo que algo bueno tendrá para el bien común mostrar que estas cosas realmente existen y pueden llegar a estar al alcance de la mano.