CARTA DE JOSÉ SARAMAGO A AMINETU HAIDAR

22 de Noviembre de 2009


Querida Aminatu Haidar,

Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo.

Y no porque sea también un militante separatista, como te hadefinido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo locontrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho anuestro espacio para poder vivir en armonía. Creo que los separatistasson los que separan a las personas de su tierra, la expulsan, tratande desarraigarla para que, siendo algo distinto a lo que son, unosalcancen más poder y los otros pierdan su propia estima y acabensiendo engullidos por la sinrazón.

Marruecos con El Sahara incumple todas las normas de buena conducta.Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí, que noprotesta con lo que se le hace al vecino, y es, sobre todo, laevidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está segurode su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar unagrandeza que nadie nunca reconocerá. Porque si el poder de Marruecosacaba doblegando a los saharauis, ese país, admirable por otras cosas,habrá obtenido la más triste victoria, una victoria sin honor, sinbrillo, levantada sobre la vida y los sueños de tanta gente que queríavivir en paz en su tierra y con sus vecinos para, todos juntos, hacerdel continente un lugar más habitable.

Querida Aminatu Haidar,

Has dado un ejemplo valioso que en todo en mundo se reconoce. Nopongas en riesgo tu vida porque te quedan por delante muchas batallasy eres necesaria. Tus amigos, los amigos de tu pueblo, tomaremos elrelevo en los foros que sean necesarios.

Al Gobierno de España le pedimos sensibilidad. Contigo, con tu gente.Ya sabemos que las relaciones internacionales son muy complejas, perohace muchos años que se abolió la esclavitud para las personas y paralos pueblos. No se trata de humanitarismo: las resoluciones deNaciones Unidas, el Derecho Internacional y el sentido común están deun lado, y en Marruecos y en España se sabe.

Dejemos que Aminatu regrese a casa con el reconocimiento de su valor,a las claras, porque son personas como ella quienes dan personalidad anuestro tiempo, y sin Aminatu todos seríamos más pobres.Aminatu no tiene un problema, lo tiene Marruecos. Y puede resolverlo,tendrá que resolverlo y no solo para una mujer frágil, sino para todoun pueblo que no se rinde porque no puede entender ni lairracionalidad ni la voracidad expansionista, propia de otros tiemposy de otro grado de civilización.

Un abrazo muy fuerte, querida Aminatu Haidar.


José Saramago