La Pintura en Egipto, Grecia y Roma


La Arquitectura era para los egipcios la principal manifestación del arte, siempre complementada por la escultura, ya fuera la figura libre o los innumerables relieves y jeroglíficos que cubrían todas las superficies disponibles con temas rituales que se repetían para cumplir con los ordenamientos religiosos.

El color era usado para resaltar los valores de los jeroglíficos que narraban la vida de los difuntos o de sus dioses preferidos, porque todo el arte estaba destinado a cumplir con la necesidad de sostener la vida del alma en el más allá.

La pintura, como actividad separada de la escultura, no se encuentra sino hasta mil quinientos años a. C., cuando se fija en Tebas la capital el imperio. Un simple detalle explíca la situación: la piedra cercana de Tebas no se dejaba trabajar con facilidad por el cincel y el martillo. Eso obliga a pintar lo que antes se esculpía.

Aunque los temas siguen siendo los mismos: la vida del difunto en sus mejores facetas y su viaje rodeado de dioses hacia la eternidad: la pintura alcanza un desarrollo artístico desconocido hasta ese momento, donde con frecuencia se encuentra gracia en la brillantez del colorido y a pesar del rigor temático se suaviza el dibujo.

Durante el reinado de Amenofis IV (1370-1350 a.C.) esta situación cambia pues este faraón propone una serie de reformas que en la pintura se advierten al mostrar la vida intima de la nobleza y se provoca una tendencia realista opuesta ala rigidez tradicional. Esta situación desparece con el faraón que la promovió y ya bajo los Ramses se recae en el frío academismo típico del arte del antiguo Egipto.



Todos los amantes del arte tienen el sueño frustrado de o conocer cuanto la gran civilización griega produjo en pintura, pues no han llegado hasta nosotros obras de la magnitud de la arquitectura y escultura de la época clásica. Lo que de pintura conocemos actualmente son las decoraciones de la cerámica que deben ser estudiadas aparte de las manifestaciones propiamente pictóricas.

Un leve atisbo a esa posible pintura helénica son los retratos de las tumbas de Fayum, en Egipto, donde personajes griego fueron enterrados durante la tardía época helenística; en esas obras es posible apreciar la técnica de realización a la encáustica y el realismo con profundidad psicológica que las colocan en lugar preferente dentro de la historia del arte.





Es impresionante la calidad de la pintura romana que nos ha llegado en los restos de las ciudades de Herculano y, sobre todo, de Pompeya. El tema más común en esas obras es el de la mitología, donde se revela la enorme influencia griega, pero es digno de señalarse la representación de escenas históricas como batallas y entradas triunfales, de la naturaleza y, más que nada, retratos de impresionante poder de sugestión.

Es Pompeya la ciudad donde ha sido estudiada y disfrutada con más intensidad la pintura romana. Esto se debe al estado de conservación de la ciudad cuando quedó enterrada por lava volcánica en el año 79 de nuestra era. Se caracteriza por figurar detalles ornamentales, además de los temas antes señalados, mediante el uso de la técnica del fresco, que se pudo conservar intacta, siendo base de profundas investigaciones y estudios.

Revista Vanidades Continental.