EL REGRESO DE ALFONSINA


Autor: Virgilio López Azuán
Dedicada a Pilar Lucero

Esa tarde te levantaste después de la siesta, te pusiste un traje de seda azul, casi transparente; te peinaste con una coronita de flores artificiales, saliste descalza y fuiste a parar a la playa; hundiste tus pies en la arena tibia, y jugaste por un rato. Después, levantaste la mirada hacia el azul de las aguas, la recorriste. Tu mirada se perdió como queriendo tocar el horizonte, y penetraste al mar. Tus pies se llenaron de fríos y a tu cuerpo se le congelaron las ansias de la vida. Caminabas hacia dentro, ya el agua subía a tu cintura y tú seguías lentamente hasta que tu cuerpo se perdió en el mar, en el fondo gris de la tarde. Al otro día te vi salir del agua, volvías de nuevo, y agarrada de tu mano, venía la soledad.