CONSULTORIO DE FAMILIA



Soraya Lara de Mármol, M. A.

Pregunta de la lectora: Soy alumna suya de la maestría en terapia familiar. Usted explicaba sobre los triángulos relacionales. Ha explicado que tanto la esposa como la amante no atacan al marido, sino que la amante ataca -pasivamente- a la esposa y, la esposa quisiera desaparecer la amante. Hay ocasiones en que la esposa enfrenta y agrede a la amante. ¿Podría abundar un poco más sobre esto?

Respuesta de la terapeuta: La teoría de Relaciones de Objeto nos dice que ante la amenaza a perder el objeto amado se ataca al objeto (persona) que pone en riesgo de pérdida.

El temor a perder al ser amado activa fuerzas emocionales primitivas para atacar y devorar a la persona que roba al ser amado, con la finalidad de preservar a su lado a su pareja.

La esposa y la amante se agreden, dirigiendo la rabia hacia la persona que quitará, robará el amor de su vida.

La amante destruye el ideal de familia y matrimonio feliz que tenía la esposa.

No se ataca para destruir al marido, la amenaza a perderlo está fuera, no en el sujeto mismo.

Se entabla la lucha también de la amante, quien le reclama a la esposa que él a quien ama es a ella.

La esposa define su territorio como el de la familia con hijos, enrostrándole que él es un hombre casado y con una familia.

En este triángulo observamos que mientras ambas pelean por él, este se mantiene neutral y no toma partido abiertamente por una ni por la otra.

Evade confrontar la situación. Su ánimo no es perderlas.

El infiel espera que los ánimos vuelvan a la calma, podría permanecer más cerca de la esposa para que se aquiete, pero así mismo calmar a la amante con la promesa de que la verá, hablará por teléfono o buscará otro medio. De manera que, pretenderá preservarlas.

Su intención es mantener intacto el triángulo relacional con la amante y la esposa.

Las calmará a las dos con estrategias distintas.

En la infidelidad masculina observamos otra forma del hombre mantener relaciones de poder con las mujeres.

Sabe jugar con ellas, se nutre y suple de las dos.

Busca de una y de la otra de acuerdo a sus necesidades. Las dos están plegadas a él.

Él sigue siendo el rey.

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