Piscina de la Complutense de Madrid


En un principio pintaba francamente bien venir a esta piscina, una solo con chicos universitarios, pues solo pueden entrar personas con el carné de la Complu con uno o dos acompañantes.

Esto significaba según había deducido, una piscina sin niños, sin viejunos y en definitiva poca gente pues muchos de los estudiantes, o no la conocen o se van fuera de vacaciones.

Graves errores; no había niños, ni canis, pero no cabía un alma y viejunos había por doquier. No de ochenta años pero si de sesenta y muchos.
Que se habrían licenciado en el jurásico.
Molestar no molestaron, exceptuando visualmente, ya que a uno leyendo el periódico detrás de mí, se le escapaban los huevos colgones por la pernera del pantalón. Y muchas mujeres eufóricas y entradas en años enseñando colgajos en topless, yo a esa edad por el bien de la humanidad no haré esas cosas.

Se tenía que esquivar toallas a saltos de lo masificado que estaba, lo más cachondo era el de megafonía que decía a cada rato de muy mala ostia:

-Les recordamos que está prohibido comer y beber en el césped, existen zonas habilitadas para ello.

Dicha zona eran cuatro mesas y haber habrían unas doscientas personas, así a ojo. Sin contar que en la zona del restaurante tampoco te podías sentar porque solo te dejaban si pedías menú de allí. Si habías pedido patatas y una cerveza en barra también te echaban, lo sé porque lo comprobé.

Conclusión: Una mierda de piscina, masificada y que no te dejan comer nada que traigas de casa en ningún lugar porque quieren que pagues. Y la identificación de universitario que piden debe ser vitalicia, porque ahí debía de haber licenciados de la época de la Dictadura.

Otro misterio es: ¿ cómo alguién después de echarle dos veces crema de protección 40 para niños, puede aun así quemarse vivo?