La voz de Ana Pelegrín

La escuché en Cuenca, en un curso de verano organizado por el CEPLI, y su voz tenía la cadencia de un remo que se hunde en el agua cuando recitaba "Y el boga, boga". Acabo de descubrir que los bogas eran los esclavos negros que navegaban por el río grande de la Magdalena con sus canoas, transportando mercancías y viajeros con destino al interior de Nueva Granada.

Lo que recitó aquel día era una